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EDITORIAL

Protagonistas

SERGIO AGUAYO
miércoles 21 de agosto 2019, actualizada 7:30 am


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Reduzco la importancia concedida a Rosario Robles para enfocarme en los constructores de un parteaguas (posible) en el combate a la alta corrupción público-privada. Ubiquemos al caso Robles en la historia.

Daniel Cosío Villegas publicó en 1947 "La crisis de México". Los grandes problemas nacionales -argumentó- se habían exacerbado por la mediocridad de los líderes, la corrupción generalizada y el blindaje de impunidad. Le llovieron críticas públicas y amenazas privadas. Roderic Ai Camp develó, años después, la llamada telefónica del secretario privado del presidente Miguel Alemán al académico de El Colegio de México. Le hizo una propuesta transparente: o se callaba o divulgarían su vida privada en los medios. Cosío Villegas bajó el perfil por un tiempo, pero seguiría expresándose con libertad y padeciendo, por supuesto, los embates de la difamación.

La biografía de Rosario Robles Berlanga es la suma de muchas historias. Es un relato sobre cómo naufragan los ideales de juventud, o de las múltiples formas en cómo un puñado de universidades públicas le entraron a los "moches" para terminar como reguero de muñecas rotas, ética y financieramente. Si se están interrumpiendo los circuitos de la corrupción, es por una conjunción de fuerzas que asaltan ahora las fortalezas de la impunidad.

En 1947, Cosío Villegas hizo un pronóstico: para salir de la crisis, el "único rayo de esperanza" estaba en una reacción de la Revolución, para reafirmar "principios" y depurar "hombres".

Acertó al confiar en una reacción de las instituciones creadas por la Revolución. En las últimas semanas hemos celebrado el trabajo de la Auditoría Superior de la Federación, esa orquídea capaz de crecer y florecer en los pantanos. El organismo autónomo documentó los robos realizados en la penumbra creada por las enaguas de Robles, informó sobre el saqueo al presidente Enrique Peña Nieto y denunció una y otra vez los hechos ante la Procuraduría General de la República (PGR). Todas sus advertencias, todos sus litigios fueron ignorados. Como siempre. Reconocer ahora su trabajo, es confirmar que en la noche neoliberal, hubo instituciones públicas opuestas al saqueo.

En su ensayo, Cosío Villegas se mostró muy escéptico sobre una prensa vasalla del régimen y, ni por asomo, se refirió a las organizaciones de la sociedad civil. Se equivocó. La calidad y profundidad de las investigaciones realizadas por Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, resultaron fundamentales para meter en la agenda pública a la Estafa Maestra. Durante el último medio siglo, hubo docenas y centenares de temas y causas empujadas por periodistas, activistas y académicos abiertamente opuestos a los corruptos. El trabajo de zapa erosionó la legitimidad y preparó el terreno para los litigios contra los Collados, Duartes, Lozoyas y Robles.

En estos momentos, el principal protagonista es -merecidamente- el gobierno de la 4T. El contraste deslumbra. Hay un mundo de diferencia entre la apatía y el valemadrismo de la PGR peñanietista y la enjundia de la Fiscalía lopezobradorista. Sería mezquino regatear al gobierno de López Obrador los laureles de esta gloria. Si mantienen rigor y ritmo, se incrementarán las posibilidades de éxitos notables en el combate a la gran corrupción.

Desde otro ángulo, llama la atención la manera como la Presidencia y la Fiscalía regatean el reconocimiento a los organismos de estado autónomos, las organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación. Indiferencia comprensible, pero errónea. Se entiende, porque estos protagonistas refutan la tesis de que sólo lo hecho por la 4T está bien hecho. Les cuesta reconocer que -cuando ellos llegaron- los caballos ya habían sido amansados y estaban ensillados. Solo faltaban buenos jinetes para empezar a cabalgar.

La negación es un error, porque el papel de estos actores está bien reconocido y porque al caso Robles le falta un buen trecho. Es una batalla de una guerra con múltiples frentes. La 4T tendrá más posibilidades de ganarla, si amplía y consolida sus bases de apoyo. Atender los grandes problemas nacionales requiere del concurso de múltiples actores. En síntesis, el caso Robles es ejemplo de ignominia y exhorto para el entendimiento de los diversos.

@sergioaguayo

Colaboró: Mónica Gabriela Maldonado Díaz.

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