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Cultura

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FERNANDO GONZÁLEZ GORTÁZAR / ARQUITECTURA. PENSAMIENTO Y CREACIÓN

EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, viernes 23 de agosto 2019, actualizada 10:27 am


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Para Fernando González Gortázar “la arquitectura no sólo nos da la eternidad y el cobijo, sino que de hecho es nuestra segunda piel, la burbuja dentro de la cual transcurre nuestra vida”. En este libro de apasionados monólogos, uno de los arquitectos más originales del México contemporáneo reflexiona sobre el oficio al que ha consagrado la mayor parte de su vida y comparte con los lectores ideas, obsesiones y reticencias respecto del mágico arte de diseñar espacios habitables.

Arquitectura: pensamiento y creación reúne las diez sesiones con que González Gortázar respondió a la invitación de la Facultad de Arquitectura de la UNAM de impartir en el año 2000 la prestigiada Cátedra Extraordinaria Federico Mariscal. Para esas lecciones magistrales, el también escultor se impuso una restricción inusual entre quienes inventan mundos con planos y maquetas: no usaría una sola imagen para ilustrar los conceptos sobre los que disertaría. El resultado es una brillante disquisición por entregas sobre la inspiración y el proceso creativo, los complejos nexos entre tradición y novedad, el uso de la luz y del espacio, el bienestar de los usuarios, el permanente diálogo entre lo nacional y lo extranjero, y los íntimos vínculos de la ciudad con sus pobladores y con la naturaleza.

Coloquial, metafórico, erudito sin pedantería, el autor construye aquí una teoría personal de la arquitectura, en la que el goce y la ética ocupan un lugar central. Al leer estas páginas se percibe la calidez de un conversador que seduce y convence, de un maestro generoso, de alguien que, lo mismo con dibujos que con palabras, piensa y crea.

SOBRE EL AUTOR

Estudió arquitectura en la Universidad de Guadalajara (México) y obtuvo su licenciatura en 1966, presentando como trabajo de tesis el proyecto de un Monumento Nacional a la Independencia. Durante su época de estudiante, tomó varios talleres de escultura con el maestro Olivier Seguin en la Escuela de Artes Plásticas de la misma universidad.

Entre sus obras más importantes se cuentan La Gran Puerta (1969), la Fuente de la Hermana Agua (1970), el ingreso al Parque González Gallo y La Torre de los Cubos (ambos de 1972), la Plaza Fuente (1973), la Casa González Silva (1980), el Paseo de los Duendes (1991), el Museo del Pueblo Maya (1993), el Centro de Seguridad Pública (1993), el Centro Universitario de Los Altos de la Universidad de Guadalajara (1993, todavía inconcluso), el Museo Chiapas de Ciencia y Tecnología (2005), y el Emblema de San Pedro (Centro Cultural Fátima y monumento Las Banderas, 2011), y Los Tres Pelos del Diablo (2014), todos en diversas ciudades de México, así como la Fuente de las Escaleras (Madrid, 1987) y El Árbol de El Escorial (El Escorial, 1995) en España, y La Columna Dislocada (1989) en el Hakone OpenAir Museum, en Japón.

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