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EDITORIAL

Verdades y rumores

EL AGENTE 007
sábado 31 de agosto 2019, actualizada 7:37 am

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El que no más no da una en eso de la construcción, cuando no le da por entregar las obras a medias y después hacerles sus “arreglitos”, es el flamante secretario de Infraestructura de la sacrificada provincia de Coahuila, Gerardo Berlanga Gotés, quien pasó a la fama luego del estreno de grandes clásicos, como la primera temporada de la obra del Paseo Morelos, que siendo titular de obras públicas de Torreón tuvo más alargues que un churro de Televisa, y una de sus más recientes obras es “La Inconclusa”, como también se le conoce al eterno Metrobús. Según nuestros subagentes, el secretario más tardado de la administración coahuilense incluso ha sido víctima de ‘bullying’ por parte de sus compañeros en la administración estatal, quien a forma de broma para decir que algo se tarda mucho dicen: “ni que lo hiciera Berlanga”.

La broma se dio a conocer hace poco con la entrega del Centro de Convenciones de Torreón, al cual dicen nuestros subagentes disfrazados de pintura carcomida, que posiblemente le harán una modificación a la fachada del complejo. Luego de presumir que el edificio es multifuncional para albergar varias actividades a la vez, ya en funciones se ha visto un tanto complicado, por lo que se pretende hacer otro acceso principal a los salones de la entrada, y así no mezclar a la gente que asista a los diversos eventos que ahí se realicen. Lugar en el que, por cierto, cuentan nuestros subagentes, don Alberto ‘Tito’ Porrogas, quien fuera director de Protección Civil de Torreón en la última administración priista y luego se aferrara con fuerzas al hueso como delegado del Instituto Nacional de Migración en Coahuila hasta que la Cuarta Transformación le pasó la guillotina, hoy es el encargado de coordinar el mantenimiento del Centro de Convenciones, donde le aventó la bolita al jefazo Berlanga luego de que sus compañeros le dijeran que hacía más calor adentro que afuera del lugar, y este contestara que le entregaron el lugar con sus detallillos.

Los que de plano van a tener que tomar clases de boxeo, karate y taekwondo son los vapuleados agentes de Tránsito y Vialidad de Torreón, quienes un día sí y otro también protagonizan enfrentamientos de todo tipo por aplicar con rigor el reglamento de vialidad de la ciudad. Lo que llama la atención es que de ser los malos de la película están pasando a ser las víctimas, gracias a un enojo colectivo, como ha quedado registrado en los tres últimos videos exhibidos en las inestables redes sociales, donde se puede apreciar que son los ciudadanos los que inician con las agresiones verbales y físicas; una de las últimas protagonizada por un agente de la Policía Federal asignado al aeropuerto de Torreón. Nuestros subagentes, disfrazados de patrulla descompuesta, nos comentan que los agentes de vialidad intentaron multar al federal por exceso de velocidad y pasarse en rojo un semáforo, a lo que el oficial enfurecido respondió de inmediato con mentadas de madre y uno que otro gancho al hígado; finalmente fue sometido, pero lo que más enfureció a los muchachos de Tránsito es que su jefe, Pedro Luis Bernal, el director más polémico de la administración del alcalde Jorge Zermeño, no pusiera la denuncia de ley, como en otros casos, por la agresión física que sufrió su compañero, sino que luego de recibir el tradicional “ahí discúlpenos” de un mando de la Policía Federal de Torreón, dejaran ir al agresor así no más, evidenciando dos cosas. La primera: que, como de costumbre, los integrantes de la Policía Federal tienen una especie de licencia para pasarse el reglamento de vialidad por el arco del triunfo; y la segunda: que los pobres tránsitos no sintieron el respaldo de su comandante, que sí les exige a diario salir a recibir todo tipo de agresiones de los inconformes automovilistas que, aunque conduzcan mal, no quieren que los multen.

Por cierto, a quien se ha visto muy enérgico anunciando sendas y sesudas investigaciones por las inconcebibles violaciones a los derechos humanos de los conductores por parte de los terribles agentes viales, es al recién nombrado titular de la Comisión de Derechos Humanos en Coahuila, Hugo Morales, a quien ya le empezaron a señalar varios colectivos que mientras anda encima de los tránsitos de Torreón, se hace el que la virgen le habla cuando se trata de denuncias contra los muchachos de su exjefe en la Fiscalía de Coahuila, Gerardo Márquez, o cuando le mencionan el comportamiento inadecuado de algunos agentes de Fuerza Coahuila.

Vaya que le funcionó al Gobierno del estado de Coahuila la amable “invitación” que hace a los automovilistas para renovar sus placas vencidas, pues han logrado que un gran número de incumplidos se pongan al corriente en los pocos días que llevan los operativos, mismos que han agarrado parejo, tanto que hasta se han llevado diversas unidades de todas las dependencias burocráticas, sin importar el color del partido ni el grado de compadrazgo. Nuestros subagentes, disfrazados de grúa ansiosa, nos reportan que durante esta cacería... Perdón, medida, a quienes también les ha tocado bailar con la más fea han sido varios vehículos de diferentes Ayuntamientos del estado, hasta con el decomiso de unidades de diversas dependencias; incluso los recaudadores no han tenido piedad ni con las empresas al servicio del Gobierno, como un camión de PASA en Matamoros. Pa’ pronto el que puso el grito en el cielo fue el alcalde de la Cuarta Transformación de Francisco I. Madero, Jonathan Ávalos, quien utilizó sus redes sociales para mostrar su descontento, despotricar del Estado y llamar intolerantes a los encargados de decomisar el patrimonio de los sufridos e incumplidos ciudadanos; hasta publicó algunas fotografías de las grúas llevándose los vehículos de quienes cayeron en los operativos. Y en las mismas redes en las que ahora se queja don Jonathan, hace unos días fue exhibido comprando en una tienda de ropa de esas que su partido político llama “fifí”; lo curioso es que iba acompañado de sus escoltas armados, por lo que varias lenguas viperinas se preguntaron si el alcalde de Chaves también ‘ajuarea’ a su equipo de seguridad, como para que los ingrese hasta el interior de las tiendas, donde pusieron nerviosos a varios compradores.

Y la pasarela política previa a la selección de suspirantes continúa en la administración de Torreón, en especial por parte de la primera dama Astrid Cassale, quien no desperdicia evento para acaparar los reflectores, como lo hizo en una maratónica jornada en Jimulco, adonde se dirigió una abultada comitiva de funcionarios con el pretexto de entregar apoyos a los pobladores como parte del programa de formación de cuadros… Digo, Desarrollo Rural Integral. Para llegar a esta comunidad, alejada de la cabecera de la ciudad, se destinaron varias unidades de transporte; a la incómoda prensa la treparon en una camioneta con ausencia de amortiguadores, para que no se les antojara preguntar mucho a la llegada. Durante los eventos, varios funcionarios municipales participaron moderadamente, incluso algunos solo fueron como adorno u observadores, pero doña Astrid habló, saludó y se paseó más que el propio alcalde Jorge Zermeño. Incluso pareció que al “merolico de ceremonias” le hubieran encargado presentarla con bombo y platillos, mientras que de los demás apenas si recordaba nombre y cargo. Tras los respectivos aplausos y fotografías para las inestables redes sociales, la primera dama hizo más promesas que si estuviera en campaña, por lo que algunos enterados de la cosa política piensan que ya se está empezando a placear. ¿Será?

La semana del adiós de las alcaldesas de Gómez Palacio y Lerdo fue más discreto de lo que se esperaba. En el caso de Leticia Herrera, hoy expresidenta municipal de Gómez Palacio, su último informe fue en el pequeño Centro de Convenciones de un hotel, y no en el auditorio de la Expo Feria, que en años anteriores lucía atiborrado de seguidores haciendo comparsa, además de largas filas de autobuses que transportaban fieles militantes; en el informe de despedida a duras penas se llenó el recinto. Cuentan nuestros subagentes, disfrazados de matracas desgastadas del PRI, que fueron muy pocas las personas que lograron convencer para despedir a doña Lety. Eso sí, quienes no pudieron faltar fueron el ‘góber’ panista de Durango, José Rosas Aispuro, y el alcalde panista de Torreón, Jorge Zermeño, mismos que desairaron a la otra alcaldesa lagunera, María Luisa González Achem, quien se vio descobijada en su último informe de labores en la Ciudad Jardín. En sus últimos suspiros como mandataria doña María Luisa condicionó organizar la toma de protesta de quien la relevará en el cargo, el priista y férreo líder sindical de la Universidad Autónoma de Coahuila, Homero Martínez, aunque no la dejaron repartir las invitaciones, por lo que teme ser abucheada si se llega a presentar. Con eso de que en Lerdo hay un extraño “PRI vs. PRI”.

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