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Cultura

DICHOS DE SOR JUANA

SAÚL ROSALES
domingo 15 de septiembre 2019, actualizada 10:32 am

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NO IMPERA EN LAS DEIDADES

EL ESTRAGO DE LOS SIGLOS

El tiempo, se sabe bien, es el gran ultrajador, el gran depredador, el gran devorador de lo que producen la humanidad o la naturaleza. La vida de todo está al arbitrio del tiempo. Apenas, un poco, los dioses que a lo largo de los siglos ha creado la mente, escapan a la fricción desgastante y aniquilante del tiempo. Por eso el ser humano, puesto que no es una divinidad, debe recordar y considerar siempre los efectos devastadores del tiempo.

Puestos a pensar en algún adagio popular acerca de las cualidades catastróficas del tiempo pueden evocarse el de no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy; el tiempo nada perdona; el tiempo es oro; el tiempo apremia; aunque salte alguno que, dicho con ánimo optimista, puede ser alentador y hacer creer que consuela diciendo que el tiempo todo lo borra; sin embargo, este último puede tener también una interpretación pesimista si lo dice alguien refiriéndose a traiciones -o para no ser tan severos, a fallas- de su memoria.

El adagio "no impera en las deidades / el estrago de los siglos", lo construye Sor Juana en un romance condimentado de gracia y jocosidad, en tanto lo escribe para el cumpleaños de la virreina. Por supuesto, el poema es laudatorio, así que el contexto total de los versos citados es de gracejo y no de cuitas. Es para divertir a la virreina, no para ponerla a reflexionar en la fugacidad de lo creado por la humanidad o por la naturaleza.

Pero el adagio de La Americana Fénix puede decirse y escucharse como advertencia o elogio, como amonestación o piropo, como prevención o galantería; este es el caso de su tañer en el poema. De cualquier modo, Sor Juana dice: "no impera en las deidades / el estrago de los siglos".

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