22 de noviembre de 2019. notifications
menu desktop_windows
EDITORIAL

UE, entre recelo y simpatía por México

INDER BUGARIN, CORRESPONSAL
BRUSELAS, BÉLGICA, martes 17 de septiembre 2019, actualizada 7:39 am


Enlace copiado

BRUSELAS, Bélgica.- Cuando a un holandés, alemán o británico de a pie se le pregunta sobre México, les viene a la mente una especie de collage, la de un país soleado, de playas y colorido folclor, en el que vive un pueblo permanente asediado por inseguridad y narcoviolencia.

Pero cuando se habla con los interesados en México, la estampa es más detallada: tiene que ver con los problemas fundamentales que enfrenta la nación y cómo los pretende resolver un gobierno que se ha fijado ambiciones titánicas.

A nueve meses de la llegada de Andrés Manuel López Obrador a Palacio Nacional, en algunos estudiosos consultados por EL UNIVERSAL prevalece la ilusión y el entusiasmo; en otros domina la prudencia y la duda, y hay quienes comienzan a notar señales de desilusión, particularmente en las ONG.

"México es visto como un país con ambiciones de grandes cambios, que tiene un presidente con un estilo diferente de gobernar, cercano a la gente, conocedor de la problemática y que es auténtico en cuanto a sus intenciones, no una farsa", dice en entrevista Wil Pansters, titular del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Utrecht.

Asegura que desde el exterior hay interés, disponibilidad de cooperar y convicción de que el intento de realizar cambios profundos es genuino.

"La actitud es una de esperanza, pero también de optimismo mesurado, reservas y preguntas de cómo lo van a lograr",

dice Pansters, una de las voces más autorizadas para hablar de México en Países Bajos.

"Hay preocupación sobre hasta qué grado hay debates de fondo, consultas a especialistas y espacios para deliberar y encontrar las respuestas más acertadas. Las ambiciones establecidas por el gobierno son muy grandes, pretende atacar problemas muy fundamentales que no son resolubles en un sexenio", apunta el antropólogo.

Gilberto Rescher, coordinador del Departamento de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Hamburgo, comparte la impresión sobre un México encabezado por un mandatario honesto y con buena voluntad.

Sin embargo, el investigador no pasa por alto algunos semáforos amarillos, consecuencia de problemas estructurales y una cultura política bastante desfavorable.

"Eso de la gran transformación nadie lo espera realmente, pero en el ámbito académico, mucha gente, y me incluyo, esperábamos que hubiera un cambio de gobierno, y aunque lo escenifique de otra forma, en muchos aspectos vemos que la política no ha cambiado mucho; lo vemos en la cuestión de los pueblos indígenas, sigue teniendo un tinte clásico, un toque clientelista, de tener una persona que se encarga de organizar a los demás; la lógica política sigue allí".

El catedrático alemán señala que también había esperanza de cambio en algunas cuestiones propias de la izquierda, como igualdad de género; "pero en su lugar a muchas mamás le quitaron el apoyo para mandar a sus hijos a guarderías, lo cual representa un duro revés en materia de equidad".

"Igualmente se cuestiona la falta de financiamiento en Conacyt. No se sabe si es por la caída de los ingresos petroleros o porque se piensa que no son necesarios los intercambios al encontrar todo en México. Si se trata de una forma de nacionalismo de izquierda estaríamos ante un problema grave", advierte en conversación con este diario.

Para el sociólogo, los grandes pendientes son: educación básica y secundaria, pues sin una mejora sustancial muy difícilmente cambiarán la sociedad y la aritmética económica y de desigualdad; el combate a la violencia y sus causas;

la protección de los migrantes y el fomento a un sistema político participativo y democrático.

"Lamentablemente no veo que se esté avanzando mucho en esa dirección. Si bien no es un problema exclusivo de este gobierno, a diferencia de los anteriores, éste hizo la promesa, creó la ilusión de que se cambiarían esos aspectos", sostiene.

"Es verdad que la escenificación que hace de su gobierno, persona y programa, es muy distinto a los anteriores, pero los pendientes siguen estando allí", indica.

Distraído por el Brexit, al Reino Unido llega poca información sobre México. Para el vacacionista británico es un destino popular: a los jóvenes gusta su cine, música, gastronomía y arqueología, dice el mexicanista Alan Knight, de la Universidad de Oxford. Sobre política hay mucho menos interés entre los británicos, quienes en parte moldean su criterio a través de series televisivas sensacionalistas sobre narco, violencia y migración.

El historiador calcula que sólo una minoría de los británicos, probablemente 10%, sabe quién es López Obrador. Esa minoría está compuesta esencialmente por empresarios, inversionistas y lectores del Financial Times y The Guardian.

"Aunque no he hecho ningún sondeo científico, creo que en ellos la opinión es negativa, en parte por el asunto de la cancelación del NAIM [el Nuevo Aeropuerto Internacional de México], aunque existe todavía la idea de que la situación es fluida y es demasiado prematuro para condenar a López Obrador como populista irresponsable, al estilo [del venezolano] Nicolás Maduro", sostiene.

"Su política frente a [el presidente estadounidense Donald] Trump, por ejemplo, ha sido aprobada por ser moderada y

pragmática. Creo que hay cierta simpatía por México al enfrentar al bully norteamericano", continúa. "Por otro lado,

hay una pequeña bancada del Partido Laborista que simpatiza con el Presidente y su proyecto, en la línea de su líder Jeremy Corbyn", agrega.

Respecto a la 4T, percibe una lectura dividida: en la opinión pública financiera y empresarial, la llamada Cuarta Transformación es un artífice propagandístico y populista para justificar un régimen personalista y demagógico y, por tanto, potencialmente peligroso.

Mientras que en la izquierda el lente con que se observa es más positivo, pero a veces automatizado, sencillo y con pocos matices. "Para la pequeña minoría de 'expertos', ya sean inversionistas, académicos o periodistas, la opinión sería: hasta hora el cielo no se ha caído, México está lejos de un desastre a la venezolana, pero todo dependerá de factores inciertos, como la política de Trump, las relaciones con Estados Unidos, las comerciales y la trayectoria futura de la economía mexicana, la cual en la actualidad algo preocupa", puntualiza.

Pansters considera que los comicios intermedios de 2021 permitirán hacer un corte de caja; para entonces se sabrá si México ha emprendido la ruta del cambio o transita por otro fiasco sexenal.

RELACIONADAS
COMENTA ESTA NOTICIA
Cargando comentarios...
Cargando más noticias...
Cargando tendencia...