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Nosotros

Pequeñas especies


domingo 22 de septiembre 2019, actualizada 4:31 am


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LA ÚLTIMA DE MIS MASCOTAS

Desde que tengo uso de razón siempre he contado con alguna mascota, y he llegado a pensar que son como los hijos, los quieres por igual, sin ninguna preferencia, son únicas y especiales con un amor incondicional. Contaba con siete años de edad cuando mi padre llevo a un pequeño cachorro a casa, fue nuestra primera mascota, le llamé "Sultán", era un excelente y noble guardián, cruza de bóxer y pit bull, tal vez fue quien me inspiró a estudiar mi profesión, sufría cuando veía enfermo a mi perro. Fue el primero de varios "Sultanes" que nos deleitaron la vida junto a mis seis hermanos, y después de más cincuenta años seguimos contando con un perro cada quien en casa. Desde entonces he tenido la dicha de haber convivido con varias mascotas. Cuando estudié veterinaria en Durango, contaba con "Candy", mientras en casa había otro "Sultán" y un "Balín". Recuerdo que sentí mucho la pérdida de "Candy", fui yo quien la durmió cuando padecía cáncer de huesos y no pude hacer nada por ella. Pasaron los años y mis hijos también disfrutaron de las mascotas, siendo pequeños adoptaron a "Blanca Nieves" una perrita samoyedo, que creció junto con ellos, Sofía, la última de mis hijas aún no nacía y fue con quien más se encariñó. Aún recuerdo el día que falleció "Blanca Nieves", fue un día de luto, tenía catorce años, llevaba días enferma con problemas relacionados con su edad y mis hijas la atendían, tal vez fue una de las causas por la cual decidieron las tres estudiar veterinaria y dedicarse a la especialidad de perros y gatos. Para esas fechas, tenía una paciente hospitalizada en la clínica, se trataba de una perrita "Poodle" de dos años de edad y cuatro kilogramos de peso, de color blanco, su benefactor la había rescatado de la calle por problemas de sarna y desnutrición, para después darla en adopción ya restablecida, recuerdo que batalló en llevarla a la clínica, era huraña y desconfiada debido a los malos tratos de la calle, preguntaba por sus dueños y nadie le daba razón, hasta que por fin logró capturarla, y de inmediato una señora argumentó ser la propietaria, le explicó que solo la llevaría al veterinario, y sanando la traería de regreso sin ocasionarle algún gasto. Se negó la señora y la dejó una vez más en la calle. Al día siguiente regresó su benefactor decidido a rescatar a la perrita, y le ofreció comprarla. Fue así como llegó "Cucho" a la clínica por primera vez, para quedarse y hacer feliz a una familia durante muchos años. Los primeros días se comportaba huraña y desconfiada, sanó del problema de sarna y desnutrición, se aplicaron vacunas y lucía un corte de pelo estupendo. Solo esperábamos a un buen samaritano que la adoptara, su benefactor se hacía cargo de la alimentación, pasó seis meses en cautiverio, no era vida estar todo el día en una jaula, aunque ella se encontraba feliz, había cambiado completamente su vida, su comportamiento era completamente diferente, dócil, tierno y amoroso, le daba un gran gusto en las mañanas vernos entrar y saludarla, comprendía su agradecimiento con el movimiento de su rabo. Decidí llevarla a casa, no sin antes consultarlo con mi esposa, pues ya teníamos a "Blanca Nieves". Y fue así como adoptamos a "Cucho" que vivió quince años feliz, pero más que eso, fue ella quién alegró a la familia, jamás ocasionó un problema o travesura, siempre alegre, limpia, dócil, nunca se quejó, hasta hace unos días la notamos triste, empezó con vómito y diarrea, controlamos de inmediato esos malestares, pero el tumor mamario que iniciaba le molestaba, había incrementado tres veces de tamaño en un mes, la programé para cirugía, mis hijas la hospitalizaron y la atendían esmeradamente, su respiración y su mirada me indicaban que se estaba despidiendo. Al siguiente día de hospitalizarla falleció, ocasionando un dolor muy grande en la familia, pero a la vez comprensible por su edad. Disfrutó gratamente su existencia, teniendo una familia y una vida plena y feliz, murió sin sufrir, rodeada de sus seres queridos. Descansa en paz. La última de mis mascotas.

pequenas_especies@hotmail.com.

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