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Columnas Social

Ensayo sobre la cultura

El complejo de la conquista

José Luis Herrera Arce
TORREÓN, COAH., lunes 07 de octubre 2019, actualizada 8:44 am


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Uno de los grandes complejos del mexicano es digerir el descubrimiento y la conquista. Si hacemos caso a las historias míticas de los aztecas, ellos nunca hubieran llegado a Mesoamérica si no se hubiesen atrevido a dejar su lugar de origen, para andar vagando por el continente hasta llegar a Mesoamérica y asentarse donde el rey de Azcapotzalco, Tezozomoc les indicó; ahí encontraron la dichosa águila posada en un nopal, alimentándose de una serpiente.

A los que también le gustaban los viajes eran a los toltecas que hay rastros de ellos en Yucatán. Influyeron en los mayas, no cabe duda, exportaron a su Dios Quetzalcóatl y algunas concepciones más.

Así que, ¿cuál es la razón de criticar a Cristóbal Colón a lanzarse por la mar océano, en busca de un camino más corto a las tierras del gran can? En aquellos y en estos tiempos, es lo que todo mundo hace o hacía. Ya viajamos a la luna y se está preparando el viaje a marte. España misma, ha sido foco de muchas expediciones conquistadoras: Cartago, Roma, Visigodos, musulmanes, principalmente.

Antes de que los romanos fueran, los griegos ya habían hecho viajes de expedición a sus islas y a sus costas. No está tan errada la novela de Virgilio, la Eneida, quien afirma que este personaje, a quien se considera el fundador de la casta romana, venía de la guerra de Troya; o sea; se consideraba griego.

El mundo se nos ha ido extendiendo a base de exploraciones y de conquistas; aunque no nos guste. Odiamos a Alejandro el Grande y a los persas, a los romanos y a los musulmanes, a los aztecas, los mayas y los incas por lo mismo; mas no admiramos a los pueblos que no han sabido serlo y permanecen en el atraso.

En lo individual, alguien toma un día la decisión de salir de su tierra natal para ir a la conquista de otras ciudades y de la capital. Nuestro mismo presidente salió de Tabasco y gobernó el D.F. (aún no era la CD de México) y a nadie le pidió perdón ni permiso, sino que continuó en su lucha por llegar a ser presidente de la república.

Cristóbal Colón, el soñador, anduvo por Europa vendiendo su idea de hacer un viajecito por el mar y encontrarse con Asia. Nadie le hacía caso; hasta que una vez vencido los musulmanes por los reyes católicos, Isabel lo apoyó dándole el dinero necesario para tal proeza. Tampoco era como hoy, que muchos se apuntan para ser astronautas y los tomes en cuenta en los futuros viajes espaciales; pocos fueron los que se apuntaron con Colón y se tuvo que echar mano de gente que estaba en la cárcel.

Sus viajes están sobradamente contados; lo mismo que los excesos del almirante, y no podemos ocultar que los de los reyes católicos, los soldados y las órdenes religiosas. No eran santos, eran hombres y lo que les atraía era hacer la América como ahora les atrae a los políticos hacer fortuna con los puestos que van acumulando durante su carrera.

Hay un libro que les recomiendo ampliamente, se llama: biografía del Caribe, escrito por Germán Arciniegas (sepan cuantos 406) aquí viene relatada toda la gesta de los exploradores que descubrieron y conquistaron nuestro continente. Hubo fortunas de todos tipos, por lo general terminaron o repudiados o en la ruina. Los reyes no dejaron ir prenda, al fin de cuentas, todo era de ellos y mientras perdían guerras en Europa, como la de Lepanto, o se encerraban en los escoriales, el conquistador les entregaba un continentote que nunca supieron valorar.

Las riquezas sólo sirvieron para pagarles a los banqueros que les financiaban las guerras. Eso queda para la historia que nunca aprende. Lo que importa es que el mundo se ensanchó por el atrevimiento de algunos hombres de enfrentarse a lo desconocido. Ya antes, los portugueses habían navegado por las costas africanas, para darle la vuelta rumbo al mismo destino. (Léase: los luisiadas, de Camoens. Sepan cuantos 252) (Nota: es los, no las)

No veo porque no reconocer a los hombres que ensancharon nuestro mundo. Ni siquiera el continente lleva el nombre de su descubridor; sino el de Américo Vespucio por sus mapas que fueron los primeros en demostrar que esto no era Asia. Por fin Magallanes da la vuelta al mundo, muere en el camino. Supimos la realidad del tamaño de la tierra.

¡Pedir perdón por esto! Al contrario: Gracias Colón.

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