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Gómez Palacio y Lerdo

Igualdad Jurídica y Política

ENFOQUE

RAÚL MUÑOZ DE LEÓN
domingo 20 de octubre 2019, actualizada 11:40 am


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El Artículo Cuarto Constitucional establece de manera clara y precisa una verdad que no admite controversia: "El varón y la mujer son iguales ante la Ley".

Esta igualdad jurídica es el antecedente más cercano a lo que se ha llamado equidad de género, que durante mucho tiempo fue la bandera de lucha de los movimientos feministas en el mundo, sin ser México la excepción.

En un larguísimo período histórico, la mujer fue objeto y víctima simultáneamente de acciones discriminatorias de varios tipos: se le negaban oportunidades, se le cerraban caminos, se le escamoteaban espacios, era tratada como si fuese discapacitada o tuviera minoría de edad.

Tuvo que luchar por sus derechos y reclamar un trato digno, pues se le ubicaba en un plano de inferioridad con respecto a los hombres, pues a pesar de habérsele otorgado derecho al voto por el presidente Adolfo Ruiz Cortines en 1954, todavía quedaba un largo trecho para alcanzar su plena personalidad jurídica, pues podía votar, pero no ser votada, es decir no se le reconocía el derecho a ser postulada a cargos de representación por la vía electoral.

Esta consideración nos lleva a hacer un paréntesis: (Es buena, conveniente y necesaria la participación política de las damas, la cual debe estar caracterizada por el respeto, la cortesía y el trato digno hacia quienes representan diferentes opciones políticas. La lucha política y las oportunidades para optar por la representación política vía electoral, debe darse en condiciones de igualdad con los hombres.

En un régimen auténticamente democrático la igualdad debe ser tanto para mujeres como para hombres; un sistema que privilegie un género y desdeñe otro, dejaría de ser realmente democracia para convertirse en demagogia o cualquier otra cosa.

La conseja popular dice que los extremos son peligrosos: en México, durante un larguísimo período, la mujer vivió en desventaja política respecto de los hombres, por la falta de oportunidades y de espacios para ocupar puestos de dirección, representación y decisión. Hoy los ha reivindicado plenamente.

Pero esta reivindicación no debe darse en detrimento de los hombres, o sea, favorecer a las mujeres con más y mejores situaciones y circunstancias de tipo político, perjudicando a la vez a los hombres, negandoles espacios y cerrándoles caminos no sería democrático y sí, en cambio, peligroso para la salud y la estabilidad del país).

Hoy la mujer cada día avanza más; participa con su inteligencia, su astucia y su intuición en cargos de responsabilidad, tanto en el sector público como en la iniciativa privada; la vemos actuar en puestos de dirección, de toma de decisiones, de control y de orientación, desplazando en buena lid a los hombres.

Actividades que hasta hace algunos años eran consideradas como exclusivas del género masculino, en este tiempo cuentan con la participación femenina, por cierto con elevado nivel de competencia. En el box, en la lucha libre, en todos los deportes individuales y colectivos, vemos con agrado cada vez más mujeres.

Hay damas que son excelentes comentaristas de futbol, que describen con elegancia, con gracia, con conocimiento y con acierto un lance o una jugada importante, y desde luego la suerte del gol. Mujeres conductoras de programas de radio y televisión, de espacios noticiosos, comentaristas de acontecimientos políticos, porque las mujeres están informadas, se interesan por el acontecer social y en ese sentido demuestran conocimiento y expresan criterios que mueven a la reflexión.

Consideramos que la mujer ya no debe sentirse marginada, desplazada, devaluada o menospreciada, porque no lo está. Diariamente dan muestras de su talento y su capacidad para externar opiniones válidas, con las cuales se podrá estar de acuerdo o no, pero que evidencian el ser pensante que la mujer es.

Desde luego se equivocó el filósofo griego, Sócrates?, Aristóteles?, que "consideró a la mujer como un ser de cabellos largos e ideas cortas", cuando que lo que más exhiben es su capacidad de análisis y raciocinio que la facultan y autorizan a emitir juicios de valor sobre temas diversos.

De la igualdad jurídica a que se refiere el precepto constitucional citado al inicio del presente Enfoque, deriva la igualdad política que concede a mujeres y a hombres por igual, la posibilidad de participar activamente en cuestiones políticas, no sólo ejercitando el derecho de voto, sino la de formar asociaciones y partidos políticos, encabezando fórmulas electorales para acceder a cargos de elección popular.

En otro orden de ideas, pero dentro de la misma temática, cuántas mujeres hay en México que son jefas de familia. Que tienen a su cargo la responsabilidad de sacar adelante al hogar, de educar a los hijos y de hacer frente a los problemas de carácter económico, que desempeñan una actividad remunerativa sin descuidar el hogar. Son mujeres heroínas que merecen nuestro aplauso y reconocimiento.

Aquel tipo grosero que queriendo minimizar el papel social de la mujer, decía ofensivamente: "la mujer sólo en la cama y en la cocina", tuvo que "tragarse" sus palabras, aceptar y reconocer la grandeza de pensamiento y acción de las mujeres en general, pero especialmente de las mexicanas.

Se dice, y con razón, que la mujer tiene un sexto sentido, que es la intuición. Para ilustrar esta aseveración está el cuento del señor que llega muy emocionado a su casa y le platica a su esposa: "Fíjate, me encontré un viejo amigo que me invito a participar en un negocio, en el que con una pequeña inversión tendré una buena ganancia bien garantizada ". La esposa recelosa y desconfiada, moviendo la cabeza en señal de desaprobación, expresa haciendo uso de su natural intuición: "Bueno, yo diría y te recomendaría que. . . Ya no terminó, porque el marido desesperado, refuta: "tú siempre con tus cosas, nunca me apoyas, siempre me desanimas". Desoyó el consejo conyugal, y le entró al negocio. Días después, nuevamente platica con la esposa, y compungido por el fracaso, le escucha decir: "Ya ves, te dije que no fueras tan confiado, pero me ignoraste, pensando que yo quería que fracasaras. . . "

Es cierto que aún hay señores que se resisten injustificadamente a reconocer a las señoras las cualidades de que venimos hablando, pero son cada vez menos, pues es mayor el número de elementos masculinos que sin ambages ni rodeos consideran que la mujer es inteligente, capaz, preparada y con todo el derecho de participar en actividades de tipo político, educativo, económico, cultural, empresarial y de representación social. Y que esos mismos derechos los tiene el hombre, si queremos hablar de igualdad jurídica en un régimen democrático.

No falta mucho, por la forma en que va caminando México, en que tengamos a una dama como titular del poder ejecutivo federal. En la escala política o escalafón administrativo es el único peldaño que le falta por escalar. Gobernadoras, senadoras, diputadas federales, presidentas municipales, diputadas locales, síndicas, regidoras, ministras, magistradas, jueces, secretarias de estado; de todo hay, sólo falta una Presidenta de la República. Y para allá se dirige el país.

Claro, también hay que decirlo, que su calidad de mujer no la exime, cuando esté en el ejercicio de algún cargo, de incurrir en conductas indebidas que pudieran dar motivo a la comisión de ilícitos y delitos, pues no deja de ser humana, y verse en situaciones de conflicto con la ley y la autoridad, como le está ocurriendo a una exfuncionaria federal de primer nivel que ha caído en desgracia y en desprestigio. La simple condición de mujer, no garantiza eficacia y honestidad.

r_munozdeleon@yahoo.com.mx

Octubre 20 de 2019

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