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Columnas Social

Ensayo sobre la cultura

Las revoluciones

José Luis Herrera Arce
TORREÓN, COAH., lunes 04 de noviembre 2019, actualizada 9:55 am


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A nadie le gustan las revoluciones; sin embargo, necesarias han sido para la evolución del mundo. Son los cambios drásticos que se han dado en la historia, en búsqueda de una mejor forma de vivir para la mayor parte del mundo. No se puede decir que todos los resultados hayan sido lo óptimo; esa ha sido nuestra evolución.

Para no irnos tan lejos, podríamos comenzar a enumerar revoluciones desde el nacimiento del cristianismo que fue una renovación del judaísmo y las religiones politeístas. A pesar de venir del mismo libro, la Biblia, la percepción cristiana de Dios, en el nuevo testamento, es diferente a la del antiguo testamento.

En su aplicación, el cristianismo no aplicó las máximas proclamadas por Cristo, sino que el poder y la riqueza que heredó después de la caída del imperio romano de occidente, la corrompieron. La predica del amor se convirtió en persecución y con la inquisición llegó a los excesos de utilizar la hoguera, sobre todo en España, para acabar con las personas que no comulgaban con sus creencias. En el siglo XV y XVI se dio la respuesta, con Lutero y Calvino, con Erasmo de Róterdam, y dentro de la iglesia, con las órdenes mendicantes que llamaron a la humildad, como los franciscanos o los carmelitas descalzos. La iglesia ya no pudo ejercer más su poder absoluto sobre el pensamiento del mundo, y éste se liberó para, en los siglos posteriores, desarrollar la ciencia.

Se dieron los absolutismos imperiales que fueron a conquistar los continentes más pobres como África, Asia y América. Hermanados con el mercantilismo, explotaron las riquezas naturales de estos pueblos subyugándolos. El poder absoluto de los reyes estaba basado en la creencia de que Dios los había puesto al mando de los pueblos. Históricamente, las familias más poderosas eran herederos de Carlo Magno, que anteriormente habían sido mayordomos de los merovingios pero cuando esta familia vino en decadencia, los carolingios dieron su golpe de estado.

Para el siglo XVIII, se comenzó a poner en entredicho el derecho de los reyes a gobernar. Estados Unidos se emancipa de Inglaterra, porque era un gran obstáculo para poder comerciar y por la excesiva carga de impuestos. Francia la ayuda a esa emancipación, pero posteriormente, los filósofos franceses van a desarrollar los principios que dieron como consecuencia la revolución francesa y su deseo de ser gobernado dentro de la democracia y sus tres poderes. El proceso no fue fácil y el siglo XIX fue ir dando tumbos de un lado a otro sin que se lograra la estabilidad. La sordera de reyes y emperadores los hicieron aferrarse a sus prebendas, mas el daño ya estaba hecho.

Por tal sordera, España pierde América durante el siglo XIX. Si Fernando VII se hubiera dejado aconsejar por las cortes de Cádiz otra cosa hubiese sido. En Inglaterra prevaleció la monarquía porque aceptó su parlamento.

En este siglo se comienza a gestar el nuevo pensamiento revolucionario que traería como consecuencia la llamada lucha de clases y las grandes revoluciones del siglo XX como la Rusa, la China y la Cubana. Dos guerras mundiales demostraron al hombre se imposibilidad de lograr la cordialidad entre los pueblos. La guerra fría se convirtió en la manifestación de los intereses encontrados de dos bloques; en medio, los países no alineados y los del tercer mundo.

A final de siglo, el derrumbe de unos de los bloques. El otro tampoco ha sido la respuesta para la paz del mundo. Dicen que ahora vivimos la era del vacío; lo cual quiere decir que hemos dejado de creer en las ideologías como resolución de los conflictos. Hay pocas esperanzas en obtener mejorías en el futuro.

Los conservadores son los que quieren que el estado de cosas continúe igual porque la situación les beneficias. Los revolucionarios, han querido que las cosas cambien en beneficio de más personas. No todas las propuestas de mejorías son realizables; en los movimientos revolucionarios nos movemos mucho en las utopías y eso es peligroso. Los absolutismos nos pueden llevar de nuevo a la edad media; se necesita la libertad de pensamiento para resolver problemas sociales.

No nos gustas las revoluciones, pero gracias a ellas hemos logrado los derechos humanos, el derecho de las mujeres, la libertad religiosa, derecho de los trabajadores; en la parte del campo hay muchos problemas por resolver, contamos con el seguro social, el derecho a jubilarnos, se persigue la explotación de los menores, se acabó con la esclavitud y muchas cosas más. Aún quedan muchas cosas por hacer.

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