Tras victoria electoral de Ghani, crece el miedo a una crisis en Afganistán, El Siglo de Torreón
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Internacional

Tras victoria electoral de Ghani, crece el miedo a una crisis en Afganistán

Por la negativa del segundo candidato más votado a reconocer el recuento

EFE
KABÚL, AFGANISTÁN , jueves 20 de febrero 2020, actualizada 11:55 am

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El anuncio esta semana de los resultados de las elecciones presidenciales afganas, en las que el actual presidente Ashraf Ghani se hizo con la victoria, ha desatado el temor a que se produzca una crisis política por la negativa del segundo candidato más votado a reconocer el recuento.

La Comisión Electoral Independiente de Afganistán (IEC) declaró el martes a Ghani, actual presidente de la nación asiática, ganador en los comicios del pasado 28 de septiembre con un 50.64 % de los cerca de 1.8 millones de votos válidos.

El recuento final relegó al principal rival de Ghani y jefe del Ejecutivo, Abdullah Abdullah, a un segundo puesto con el 39.5 % de los apoyos.

UNA VICTORIA CONTESTADA

Horas después del anuncio de la IEC, que llega con meses de retraso por los errores técnicos y las acusaciones de fraude, Ghani apareció ante cientos de sus fieles para celebrar la "victoria de la democracia" y "del pueblo".

Pero Abdullah contestó casi inmediatamente con su propio mensaje televisado en el que calificó los resultados de "ilegítimos" y un "golpe contra la democracia".

El candidato proclamó su propia victoria y la formación de un Gobierno "inclusivo", una maniobra que podría dar paso a una profunda crisis política en un país azotado por la guerra desde hace décadas.

"El país se está precipitando hacia una nueva crisis política", dijo a Efe el exdiplomático afgano y analista Ahmad Sayeedi.

Abdullah tiene el apoyo de varios antiguos señores de la guerra bien conocidos y ha estado trabajando para nombrar "pronto" a sus propios gobernadores en varias provincias, según Sayeedi, lo que sería "sin duda un desafío" a la autoridad de Ghani.

El exdiplomático destacó que, más de 24 horas después del anuncio de los resultados, pocos líderes internacionales se han lanzado a felicitar a Ghani.

"Esto muestra que además de para los afganos, los resultados de estas elecciones no son aceptables para el resto del mundo", zanjó.

LA HISTORIA SE REPITE

El enfrentamiento entre Ghani y Abdullah recuerda a lo sucedido tras las elecciones presidenciales de 2014, que desataron un periodo de crisis e inestabilidad política que duró meses y solo acabó cuando los dos líderes acordaron compartir el poder.

Ghani, el candidato más votado entonces al igual que ahora, pudo acceder a la presidencia y Abdullah pasó a ser el jefe del Ejecutivo, un cargo diseñado especialmente para la ocasión.

Un escenario que no es completamente imposible, ya que Ghani en su discurso de victoria señaló que sus rivales electorales podrían jugar un papel en su Gobierno y uno de sus jefes de campaña, Omar Daudzai, también insinuó que podría haber algún tipo de acuerdo.

"Hay una alta probabilidad de que el ganador y el perdedor de las elecciones alcanzarán un nuevo acuerdo para compartir el poder, (y) aunque no podría ser el mismo que el reparto igualitario de 2014 podría ser similar", dijo a Efe el analista Ahsanullah Suhak.

DESAFÍOS DIRECTOS A GHANI

Pero hasta que se alcance algún tipo de acuerdo, si esta situación se llega a producir, existe la posibilidad de que algunos aliados de Abdullah aprovechen para reforzar su posición en sus zonas de influencia.

Es el caso del poderoso Abdul Rashid Dostum, exvicepresidente y "señor de la guerra" uzbeco, que ha amenazado con instalar sus propios gobernadores en las provincias habitadas mayoritariamente por esa minoría.

Incluso algunos de los candidatos menos votados han denunciado los resultados.

"Para mí, el anuncio es la muerte de la democracia", dijo el miércoles en una rueda de prensa el candidato presidencial Rahmatullah Nabil, que solo se hizo con el 1.86 % de los votos y quedó en cuarto puesto.

Nabil advirtió que el anuncio conducirá al país a una "profunda crisis", al tiempo que pidió la cancelación de los comicios y la formación de un Gobierno de "reconciliación nacional" que englobe tanto a Ghani y Abdullah como a los talibanes.

UN RIESGO PARA LA NEGOCIACIÓN CON LOS TALIBANES

La incipiente crisis política llega mientras la formación insurgente y Estados Unidos se disponen a firmar un acuerdo de paz, tras más de un año de negociaciones en Catar, que abra la puerta a las negociaciones directas con el nuevo Gobierno de Ghani.

"Si no se resuelve en sus primeras fases, una crisis electoral afectaría sin duda al proceso de paz", dijo a Efe el analista político Nawid Shujaie.

Este miembro del laboratorio de ideas afgano Centro de Estudio Ciudadano cree que una crisis política daría tiempo a los talibanes a aumentar sus ataques armados, frente a un Gobierno débil, para forzar un acuerdo de paz más ventajoso.

"Si los talibanes creen que es posible, podrían intentar hacer colapsar el Gobierno y dominar el país mediante la guerra", dijo Shujaie, ya que los insurgentes han conseguido reducir el porcentaje del país controlado por el Ejecutivo a cerca del 55 %.

La reacción de los talibanes a las elecciones se ajusta a su posición histórica: los comicios son una farsa y no tienen importancia.

Un portavoz de la formación insurgente, Zabihullah Mujahid, afirmó que la elección de Ghani está "en conflicto con lo negociado en el proceso de paz en marcha".

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