1878: Nace Horacio Quiroga, eminente cuentista, y poeta uruguayo, El Siglo de Torreón
25 de octubre de 2021. notifications
menu desktop_windows
Nacional Archivo

1878: Nace Horacio Quiroga, eminente cuentista, y poeta uruguayo

UN DÍA COMO HOY...

AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, jueves 31 de diciembre 2020, actualizada 10:07 am


Enlace copiado

Horacio Silvestre Quiroga Forteza fue hijo de un vicecónsul argentino, que se mató frente a Horacio cuando se disparó su escopeta por accidente. Después de ello, su madre, una oriental llamada Pastora Forteza lo llevó a Córdoba junto con sus hermanos. 

En 1891, la madre de Horacio contrajo nupcias con Ascencio Barcos, quien, según el sitio escritores.org, fue un buen padrastro pero de nuevo la tragedia se hizo presente. Ascencio sufrió un derrame cerebral, lo que le impidió hablar y se suicidó disparándose con una pistola. 

Horacio se caracterizó en su juventud por ser un buen deportista, además era un asiduo amante de la mecánica y la construcción. Sus primeras referencias literarias fueron Leopoldo Lugones y Edgar Alan Poe, quienes marcaron su escritura. Colaboró con las publicaciones La Revista y La Reforma. 

Su primer amor fue María Esther Jurkovski, mujer que inspiró obras como Las sacrificadas y Una estación de amor, que más tarde compuso Quiroga. Gracias a las colaboraciones que realizaba para el semanario Gil Blas de Salto pudo conocer a Lugones con quien inició una amistad. 

De acuerdo con el portal biografiasyvidas.com, Quiroga realizó sus estudios en Montevideo y en 1899 fundó en su pueblo natal la Revista de Salto, la cual fracasó, por ello decidió marcharse a Europa, un viaje que dejaría plasmado en su libro Diario de viaje a París (1900). 

Quiroga regresó a Uruguay para fundar el consistorio del Gay Saber, cuando aún era muy joven y pese a ello consiguió presidir la vida literaria de Montevideo, así como las polémicas con el grupo de J. Herrera y Reissig. 

Publicó su primera obra de poesía titulada Los arrecifes de coral (1901), época en la que murieron sus dos de sus hermanos por causa de la fiebre tifoidea, aunado a esa tragedia asesina por accidente a su amigo Federico Ferrando al ayudarlo a limpiar su arma. 

Quiroga se sintió desolado y abandono Uruguay, yéndose a Argentina a vivir con su hermana María, donde su cuñado lo inició en la pedagogía. Allí, trabajó como profesor de castellano en el Colegio Británico de Buenos Aires en 1903. 

Posteriormente, participó como fotógrafo a lado de Leopoldo Lugones durante una expedición a Misiones, financiada por el Ministerio de Educación, para documentar unas ruinas de las misiones jesuitas, experiencia que lo marcó y se decidió a invertir su herencia en unos campos algodoneros. 

Su proyecto pronto fracasaría aunque este suceso detonó que se decidiera a cultivar la narración breve y desarrollar su estilo. 

En 1904, publicó El crimen de otro y una novela breve Los perseguidos (1905) resultado de su viaje con Lugones y una extensa obra llamada Historia de un amor turbio (1908). En Buenos Aires trabajó para el consulado de Uruguay. 

Por aquel tiempo, escribió Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), sus relatos para niños Cuentos de la selva (1918), Anaconda (1921), El desierto (1924), La gallina degollada y otros cuentos (1925) que fue, quizá, su mejor libro de cuentos. 

Asimismo, colaboró para medios como Caras y Caretas, Fray Mocho, La Novela Semanal y La Nación, entre otros. En 1927, se casó con una joven amiga de su hija Eglé, con quien tuvo una niña. Mas tarde, publicó Pasado amor, libro de poco éxito. 

De nueva cuenta, Horacio se sintió rechazado y regresó a Misiones para dedicarse a la floricultura. En 1935, publicó su último libro de cuentos Más allá. El escritor comenzó a sufrir una prostatitis, y su mujer lo abandonó. 

Hospitalizado en Buenos Aires, se le descubrió un cáncer gástrico, ante tal diagnóstico el 19 de febrero de 1937 Horacio Quiroga bebió un vaso de cianuro que lo mató a los pocos minutos. Sin embargo, las desgracias continuaron para su familia y gente cercana. 

Eglé Quiroga, hija mayor de Horacio, se suicidó también. Por otro lado, su amigo Leopoldo Lugones se suicidó un año después por motivos amorosos y finalmente, su hijo varón, Darío, se suicidó en un arranque de desesperación en 1951.

RELACIONADAS
COMENTA ESTA NOTICIA

» Inicia sesión para comentar

EN TENDENCIA
...
Cargando más noticias...
Cargando tendencia...