Mujeres, imposibilitadas de paro por el COVID y riesgo de desempleo, El Siglo de Torreón
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Nacional

Mujeres, imposibilitadas de paro por el COVID y riesgo de desempleo

Las mujeres se hicieron presentes desde temprano en la Ciudad de México pese a la convocatoria

AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO , miércoles 10 de marzo 2021, actualizada 8:06 am

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La amenaza de COVID-19 y el riesgo del desempleo influyeron en la respuesta que tuvo ayer el Segundo Paro Nacional #UnDíaSinMujeres, convocado con la intención de denunciar el asesinato de 3 mil 752 mujeres el año pasado.

"Estamos tan preocupadas por comer, ¿usted cree que vamos a tener tiempo para hacer un paro?", comentó una mujer de unos 50 años que esperaba cerca de las 9:00 horas en el andén del Metro Balderas, con suéter de estambre y una bolsa de plástico en la mano.

La sección de mujeres iba llena y los vagones que pasaban a esa hora absolutamente hacinados, a pesar de un año de recomendaciones para evitar contagios de COVID-19.

"La verdad es que yo no me enteré del paro, pero de todos modos no iba a poder, aunque quisiera, porque tengo que trabajar", respondió Ingrid Juárez, una empleada de un banco de desarrollo, mientras tomaba en Buenavista una ecobici para llegar su trabajo, cerca del Ángel de la Independencia.  

Por el temor al contagio, explicó, el lunes no salió a marchar, pero estuvo compartiendo los hashtags y las fotos en internet.  

"Una ayuda como puede, pero el trabajo no lo podemos descuidar, menos ahora", apuntó.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi reportó 32.6 millones de hombres con trabajo en el cuarto trimestre de 2020, un millón menos que el mismo lapso de 2019, mientras que el número de mujeres ocupadas se redujo en 1.3 millones, para llegar a 20.7 millones.

Otro dato que dio el Inegi es que las mujeres tardan más tiempo para conseguir un empleo, pues el porcentaje de quienes tienen entre uno y tres meses desocupadas es del 30 por ciento, frente al 23 por ciento de los hombres.

Con el confinamiento recomendado para evitar el contagio del COVID-19, con las escuelas sin clases presenciales, fue complicado advertir el nivel de ausencia de mujeres.

Un empleado del Hotel Hilton en Avenida Juárez, que buscaba clientes para el restaurante, una trabajadora de la Ciudad que coordinaba la limpieza de grafitis feministas en el Monumento a la Revolución, y una mujer que entraba a la Catedral Metropolitana, consideraron había la misma cantidad de otros días. 

En internet tampoco se notó demasiado el #UnDíaSinMujeres, aunque la politóloga Ingrid Curioca consideró que en esta ocasión la manifestación por la situación de violencia contra las mujeres es más simbólica.

Vía telefónica señaló que en su trabajo en el Poder Judicial, donde las mujeres son el 70 por ciento, tuvieron permiso para unirse al paro. 

"Lo que queremos es que se note la falta que las mujeres hacemos y que se debe de parar la violencia que sufrimos", comentó.

Ingrid consideró que el riesgo del COVID ha impactado al movimiento de mujeres, que el año pasado, con una gigantesca marcha y el primer Paro Nacional de Mujeres, tuvo una de sus participaciones más altas.

"Es cierto que ir a una marcha es un privilegio, porque no todos podemos desprendernos de un día laboral para ir a una marcha, ni para hacer hoy un paro porque hay mujeres que son jefas de familia y viven al día, pero quienes sí podemos le estamos dando voz a muchas mujeres, igual que ayer varias nos representaron a quienes tuvimos que trabajar", subrayó.

En el Centro Histórico, sobre el pavimento y las vallas metálicas con que se protegieron algunos edificios quedaban todavía por la mañana las pintas de la marcha de mujeres de un día antes.

María, una etiquetadora de 52 años, de cabello corto y pantalón de mezclilla, le tomaba fotografías a las pintas de las vallas metálicas de la Catedral, donde había por un encargo de su patrón.

Se dijo dispuesta a manifestarse contra el maltrato a las mujeres, aunque condenó las pintas que llamaba "destrozos a la Nación".

"Ahora no me enteré del paro, igual lo tomaría, pero a mí no me conviene porque el día que yo falte, pues a mí me descontaría mi patrón, yo creo que no estaría de acuerdo mi patrón", señaló.

En el Metro Hidalgo, el policía J. Ortiz que vigilaba la división entre la zona de hombres y mujeres, dijo haber visto la misma cantidad de mujeres que otros días y lo explicó de esta manera: "Antes, la mujer antes se quedaba en la casa, al hogar, y el hombre salía a trabajar. Ahora, la mujer tiene que salir a trabajar y el hombre a trabajar, porque si no, nomás no alcanzas a cubrir las necesidades".

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