Ana Luisa, Valeria, Griselda y Andrea.
Con gran entusiasmo y devoción, un grupo de bailarines se sumó a las peregrinaciones, contagiando alegría y tradición en cada paso. Durante semanas se prepararon con esmero, cuidando cada detalle para rendir homenaje a sus raíces y compartir con la comunidad la riqueza de su cultura. Los asistentes disfrutaron de un espectáculo lleno de color, ritmo y pasión, que reflejó no solo talento, sino también el compromiso y cariño con que viven esta tradición.





