Se va el 2025, y lo menos que podemos desear para el 2026 que está por llegar, es que terminen las penurias de Santos Laguna, que su directiva recupere la memoria y tenga siempre presente que el equipo que tiene en sus manos es el que ha ganado más títulos de liga en menos tiempo de vida en el futbol mexicano, que el once lagunero se había convertido en un invitado casi permanente en las liguillas, que en su corta historia ha disputado doce finales en el máximo circuito ganando seis de ellas; pero sobre todo que recuerde que tiene un gran compromiso con la gran afición lagunera, que siempre le ha sido muy fiel, aunque en los últimos torneos se haya cansado de estar al pie del cañón sufriendo sinsabores y decepciones, por no mencionar el desencanto de los patrocinadores del conjunto verdiblanco, que deben estarse cuestionando si vale la pena seguir apoyando a un cuadro cada vez más desangelado y colocado en la parte baja de la tabla.
Hoy por hoy, la directiva santista tiene que rectificar el camino que ha seguido en los más recientes torneos, en los que, no obstante asegurar lo contrario, ha dejado de invertir los recursos necesarios para reforzar adecuadamente la oncena lagunera, los verdaderos refuerzos han llegado a cuenta gotas al plantel verde, al que le han quitado más de lo que le han acercado, los números de las pasadas cuatro campañas son reflejo innegable de la insuficiente gestión monetaria para el equipo de la comarca.
Seguramente que Grupo Orlegi, propietario de Santos Laguna, ha tenido que escatimar recursos para su activo lagunero en función de proveerlos a sus otras dos entidades futbolísticas, lo que es sin duda muy su derecho, eso está fuera de discusión; pero no debe olvidar, quien lo encabeza, que Santos Laguna es el origen de lo que hoy es su organización deportiva, en otras palabras, en la comarca lagunera están las raíces de su historia.
“Olvidar de dónde vienes es no saber a dónde vas”, “La memoria es el faro que ilumina el camino hacia el futuro”, “Saber de dónde venimos es el primer paso para saber a dónde nos dirigimos”, “Las raíces determinan la dirección del crecimiento”, estas son frases que enfatizan la importancia de la memoria histórica, las raíces y la identidad personal como guía para el futuro.
Todas estas expresiones resaltan el valor fundamental de la herencia histórica en la formación del destino y la identidad.
Todo esto debe estar siempre presente en el ánimo de los directivos santistas, locales y externos, para devolverle al equipo de la comarca el protagonismo que su afición y patrocinadores esperan.
Hay que reconocer que, al parecer ya se están dando los pasos para que así sea, si bien no todas las incorporaciones anunciadas en los días pasados se pueden considerar como verdaderos refuerzos, un par de ellas, más la que estaría por cerrarse, sí se consideran así.
Se está buscando que la oncena santista tenga una columna vertebral sólida, que pueda sostener con firmeza al conjunto verde, pero ojo, que al cuadro verdiblanco aún le hacen falta más elementos en este futbol nuestro de cada día.