La matrícula de educación superior en la Comarca Lagunera alcanzó 61,764 estudiantes en el ciclo 2024-2025, lo que representa un crecimiento anual de 2.0 por ciento, de acuerdo con datos de la ANUIES.
El avance estuvo impulsado principalmente por el posgrado, mientras persisten desequilibrios estructurales en la formación profesional que limitan la competitividad industrial de la región.
Los programas de posgrado concentraron el mayor dinamismo al sumar 3,461 estudiantes, con un crecimiento de 11.6 por ciento. Destacó el nivel doctoral, cuyamatrícula aumentó 19.95 por ciento al pasar de 396 a 475 alumnos, mientras que los egresados se cuadruplicaron hasta alcanzar 401 en 2025. Las maestrías registraron 2,766 estudiantes (+10.29 %) y 1,024 egresados (+18.4 por ciento), consolidando una tendencia hacia la especialización académica en una región que abarca municipios de Coahuila y Durango.
En contraste, el nivel profesional mostró estancamiento al registrar 54,099 alumnos, prácticamente sin variación respecto al ciclo anterior. La distribución por áreas evidencia un desbalance relevante: las licenciaturas tradicionales concentran 55.6 por ciento de la matrícula (30,063 estudiantes), mientras que las ingenierías agrupan 38.4 por ciento (20,762 alumnos).
Este desequilibrio se refleja también en los egresados, donde 57 por ciento proviene de licenciaturas generalistas y solo 39.7 % de ingenierías, insuficiente para atender la demanda del sector productivo regional.
El área de medicina presentó una contracción preocupante al registrar 3,274 estudiantes, con una caída de 25.8 por ciento en matrícula y de 37.1 por ciento en egresados, lo que podría afectar el abasto de profesionales de la salud en una zona metropolitana con más de un millón de habitantes.
La brecha de género persiste en las áreas técnicas: aunque las mujeres representan 53.3 por ciento de la matrícula total, en ingenierías su participación se reduce a 36.6 por ciento. Esta subrepresentación limita el aprovechamiento del talento femenino en sectores estratégicos como manufactura avanzada, automatización y tecnologías industriales.
El nivel de Técnico Superior Universitario (TSU) mostró recuperación al alcanzar 4,204 estudiantes, con crecimiento de 25.19 por ciento; sin embargo, los egresados disminuyeron 15.2 por ciento, reflejando problemas de eficiencia terminal en programas diseñados para una rápida inserción laboral.
La oferta educativa continúa altamente concentrada en zonas urbanas: Torreón reúne 65.4 por ciento de la matrícula regional, seguido de Gómez Palacio (20.1 %) y Lerdo (9.7 %), mientras que municipios rurales presentan una participación marginal, lo que refuerza la migración juvenil y la centralización educativa.
En total, el sistema regional opera 648 programas académicos en todos los niveles. De cara a 2026, el principal reto será reorientar la matrícula hacia ingenierías y formación técnica mediante incentivos, orientación vocacional y una mayor vinculación con el sector empresarial, para sostener la expansión industrial en áreas como manufactura automotriz, energías renovables, gestión del agua y automatización productiva.