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LAS ACADEMIAS DE DOMINICANA

JUAN ANTONIO GARCÍA VILLA

La semana pasada comentamos aquí que en la República Dominicana cada uno de los 30 equipos de Grandes Ligas tiene su propia academia de beisbol en ese país. El primer equipo que la tuvo fueron los Dodgers de los Ángeles en 1987.

Los autores del libro “El beisbol en República Dominicana, crónica de una pasión”, el historiador Orlando Inoa y el cronista deportivo Héctor J. Cruz, describen cómo en el año 2004 cuatro equipos de las Mayores (MLB) de los Estados Unidos, construyeron lo que llamaron Baseball City, en un terreno de 250 mil metros cuadrados, localizado en la comunidad Boca Chica, a media hora de Santo Domingo.

Los cuatro equipos que crearon esa Ciudad del Beisbol fueron: Mellizos de Minnesota, Cachorros de Chicago, Rojos de Cincinnati y Medias Rojas de Boston, es decir, tanto de la Liga Nacional como de la Americana. Este proyecto se consideró en su tiempo “el más ambicioso complejo para el desarrollo del beisbol construido en América Latina”.

Explican los autores citados que los cuatro equipos “construyeron cuatro estadios principales, cada uno con dos medios estadios (para pitchers y para infielders), y a cada grupo de estadios le colocaron un edificio de viviendas, con 48 camas individuales, baños, gimnasio, atención médica particular, salones de recreo, cocina y comedor. Todo separado para cada quien”.

Lo anterior significa que los jóvenes de los cuatro equipos tenían de alguna manera su propia Ciudad del Beisbol, toda vez que no tenían necesidad de compartir los estadios, como tampoco los baños, el comedor ni la televisión.

La inversión inicial en esa Ciudad del Beisbol, hace más de veinte años, ascendió a algo más de dos millones de dólares. Con el paso del tiempo y después de más de dos décadas de este impresionante proyecto, las academias de beisbol en Dominicana se han configurado de acuerdo a diferentes modalidades y formatos. Incluso a través de inversiones privadas, en algunos casos realizadas por exjugadores liga mayoristas (como José Rijo y Stanley Javier) para albergar a las organizaciones que no tienen una academia propia.

El programa diario de actividades en estas academias es más o menos así: “Se empieza a las 7 de la mañana con un desayuno ligero, y luego mucho trabajo, especialmente en el campo. A las 12 un ‘lunch’ también ligero, y la comida pesada se sirve cuando cae el día. En la noche vienen las clases, las charlas y conferencias”.

Inoa y Cruz escriben: “Una academia se asemeja mucho a un campo militar. Sólo que los fines son distintos. Una academia militar forma soldados. La academia de beisbol, peloteros para las Grandes Ligas”.

PRÓXIMA VISITA

En la reunión de la Peña efectuada el pasado lunes 8, participó vía telefónica el exampayer de Liga Mexicana de Beisbol Jesús Monter, miembro del Salón de la Fama del beisbol mexicano, quien sostuvo extensa y amable charla con los presentes e informó de su próxima visita a Torreón, con motivo de la presentación del libro biográfico de Fernando “El Pulpo” Remes, integrante del famoso “cuadro del millón” de los Tigres capitalinos, escrito por el historiador del beisbol Horacio Ibarra.

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Escrito en: La Peña Beisbolera Columnas Deportes Juan Antonio García Villa

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