Se requirieron solo unas cuantas semanas para confirmar los propósitos aviesos del megalómano y amanerado Trump. Se desenmascaró el populista con propósitos de construir un imperio -utopía- que abarcara su tercio del mundo tripolar -Rusia y China, los otros pretensos- y aprendió a comunicarles a sus ciudadanos lo que quieren escuchar. ¿Recuerda un megalómano nacional?
En la actualidad, los Estados Unidos de Norteamérica, están resintiendo la baja del confort disfrutado, posterior al fin de la II Guerra Mundial.
Aquellas generaciones que crearon un estado financiero y económico envidiable, desafortunadamente, están cumpliendo con uno de los adagios de sabiduría popular: "abuelo rico, padre millonario, hijo miserable".
La construcción del gran país, apoyados en casi todas las etnias del mundo -convenientemente olvidada por Trump-, construyó los cimientos de las grandes empresas que luego administraron los hijos -quedan pocos- y ahora disfrutan los nietos, algunos de ellos brillantes, otros tristemente desorientados con el disfrute de su riqueza.
Autos computarizados, oficinas y empresas climatizadas, casas con servicios de sistemas electrónicos y computacionales, incluso servidumbre de pobres -muchos inmigrados- que les suman comodidad sobrada, los van llevando al distanciamiento de las enseñanzas de los fundadores.
Universidades que, aún con alta calidad educativa mundial, muestran descenso y curiosamente educan a estudiantes extranjeros, -muchos de ellos becados- ahora creadores de nuevo conocimiento -chinos-. Todo por cumplir "la cuota" y no perder el presupuesto.
Deporte sistematizado y con entrenamientos controlados por computo sofisticado, que también atienden a deportistas extranjeros -todas las etnias - quienes luego salen del EUA, para competir representando a su país, batiendo récords establecidos, aprovechando las oportunidades ofrecidas. Incluya estadios con campos sintéticos y hasta techados, con clima artificial.
Quedan en manos de los menos desfavorecidos los trabajos desgastantes y de menor pago: cosechadores de frutas y verduras, trabajadores de restaurantes en puestos de gran desgaste físico, operarios de maquinarias varias y otros muchos trabajos atendidos comúnmente por inmigrados, algunos de raza negra. Los trabajadores nacidos en EUA tienden a rechazarlos por la poca paga y el mayor esfuerzo que representan, renunciando al fortalecimiento personal.
Zygmunt Bauman, con su "Sociedad Líquida", ya lo había advertido, pero los anglos no lo escucharon y continuaron buscando confort, distrayéndose, descuidando la educación integral a sus muchachitos.
Las drogas, como nuevas experiencias para los sobres confortados, son consecuencias diferentes a las motivadas por la pobreza y miseria. Le advierto que en México, "no cantamos mal las rancheras"
Abro un paréntesis para aclararle que no dejo de pensar en nuestro problema nacional y el narcotráfico que ha invadido a las altas esferas sociales, particularmente la política, que también ha sufrido la imposición de farsantes, mentirosos y amorales sostenidos con apoyo material y violencia. Esos, han desplazado a los políticos de vocación y formación profesional, otro tema que incluye la pregunta ¿cómo se afectaría nuestra economía sin la circulación de dinero del narcotráfico?
Mencionan que alrededor de cien mil norteamericanos mueren por causa del fentanilo, un porcentaje menor ante los millones de consumidores que existen en aquel país. En ese entorno, el costo económico que representa la atención a la población consumidora de drogas es muy grande, real visión e interés de Trump.
Pago de desempleo, apoyos a la salud de drogadictos dañados, hospitales y sanatorios altamente costosos, además la violencia consecuente, tampoco son dineros que descuidar.
El egocéntrico, supo aprovechar la oportunidad para construir una campaña de doble moral: Estados Unidos está decayendo -hagamos grande a Norteamérica… otra vez-; el trabajador extranjero nos está dañando -sin mencionar antecedentes propios y sus rasgos psicológicos racistas-, ofreciendo una vida "hermosa y maravillosa", solicitando el voto y, no olvide, que es importante: reuniendo al empoderado norteamericano para reconstruir una política administrativa/económica que disminuya desajustes presupuestarios.
Las denuncias de daño por fentanilo - justas y exactas- no enuncian la realidad, ni representan el verdadero intento de combatirlo.
Ahora los medios de EUA, empiezan a denunciar el negocio que representa el consumo del opioide y el daño a la salud nacional; también señalan a los traficantes -motorizados- distribuidores de los carteles norteamericanos y/o su avance en la penetración política; sobre todo, que el control está en manos de ¡güeros!, que tienen nombres y apellidos anglos, además de su poder económico/político. Es realidad conocida por sus agencias de seguridad. ¿Acaso quedarían fuera del negocio?
Tampoco deje de percibir a pastores y líderes religiosos de extrema derecha, que utilizan su escudo religioso para apoyar a ultraderechistas.
Cumplen aquello de "abuelo rico, padre millonario, hijo miserable" y créame, desearía no sea así, porque también reconozco aquello descrito por el exembajador Jeffrey Davidow, en su libro "El oso y el puercoespín", refiriéndose nuestra relación desventajosa con los vecinos del norte.
¿Por qué Trump señala la paja sin ver la viga en su ojo? Le pido identifiquemos sus razones y nuestras desventajas.