BIENAVENTURADO POR OTRO AÑO
Qué temprano se me hizo tarde; cuando menos acordé, llegó el invierno a mi vejez. Estoy más que agradecido por haber disfrutado un año más de vida. No es por la edad que tengo, sino por lo que mi corazón siente y mi mente manda.
Tengo la dicha que todo hombre a nuestra edad añora tener: la compañera de toda la vida. Hijos, que fueron el testimonio de nuestro amor. Nietos, que se convirtieron en la confirmación de ese sentimiento. Un viejo hogar que vuelve a florecer, renovando toda esperanza de vida.
Soy un afortunado del tiempo, que alcanzó sus metas sin importar las décadas, siendo la perseverancia mi mayor fragancia, logrando ilusiones atesoradas. Escribí al fin mi libro, uno de tantos sueños que ya cumplí. Agradezco a la familia que siempre me bendijo, colmada de seres amados a quienes debo lo que soy.
Perros y gatos han pasado por mis manos, sanando alegres de su afección, siendo el mejor pago a mi trabajo. A mis viejos años no hay mayor satisfacción que el cliente agradezca con su preferencia. Embelesado estoy de esta bella pasión, ejerciendo aún mi profesión; con su permiso culminaré mi compromiso y seguiré aliviando a estas criaturas en el ocaso de mis años.
Gratos recuerdos atesoro de la docencia, hermosa profesión, donde un servidor de sus nobles alumnos aprendió a ser profesor. Transcurrieron tres décadas en las aulas, pasando el tiempo tan fugaz que, cuando menos acordé, se fue mi juventud, pasando de la pasión a la pensión.
Llevo los años viejos para mirar con más calma, agradecer a todas las personas su tolerancia por mi forma de ser; a las que aceptaron mis errores, a las que criticaron y me apoyaron a ser mejor, a las que tendieron su mano cuando más lo necesité, a esos seres que, aun sabiendo cómo soy, en este año que termina continúan a mi lado, y les puedo seguir llamando… amigos.
Qué importan los años que tengo; soy un bienaventurado viviendo ya el futuro. A mi edad ya no pienso en lo que carezco, sino por lo que tengo agradezco: familia, amigos y salud.
Que este año que inicia regales a tu enemigo el perdón; a tu oponente, la tolerancia; a un amigo, tu corazón; a los niños, el buen ejemplo; a todos, la caridad; y para ti, el respeto. El hombre que Dios deseó que nos convirtiéramos cuando envió a su Hijo a dar la vida por nosotros, a iluminar el camino con alegría, paciencia y generosidad.
¡FELIZ AÑO NUEVO!
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