Obra. La autora relató que Mala surge directamente de su historia personal y de la indignación ante violencias de género.
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Literatura (CNL), junto con el Municipio de Torreón, mediante el Instituto Municipal de Cultura y Educación, y con el Patronato del Teatro Isauro Martínez, otorgaron a Sara Pinedo el Premio Bellas Artes de Obra de Teatro para Niñas, Niños y Jóvenes Perla Szuchmacher 2025, por su obra Mala.
El jurado, integrado por Mónica Hoth, Michelle Guerra y Jennifer Moreno, decidió otorgar este reconocimiento al considerar que la pieza "destaca por el tratamiento con perspectiva de género desde una mirada adolescente y por el trabajo con el ritmo, el juego con el lenguaje y las posibilidades escénicas que propone".
El premio consiste en un diploma y 200,000 pesos, aportados por el INBAL (100,000 pesos), el Instituto Municipal de Cultura y Educación de Torreón (50,000 pesos) y el Patronato del Teatro Isauro Martínez (50,000 pesos).
En entrevista, Sara Pinedo expresó que este reconocimiento confirma la potencia literaria de una escritura que, por su propio proceso creativo, suele habitar los ensayos, los laboratorios escénicos y los espacios comunitarios. Como dramaturga y directora, señaló que rara vez escribe pensando en que los textos circulen de forma independiente a la escena, pues sus obras continúan transformándose en el encuentro con otras corporalidades y miradas.
Por ello, este premio se convierte en "un recordatorio de las posibilidades de mi dramaturgia como obra literaria y de la importancia de confiar en los procesos creativos que se cocinan a fuego muy lento, abiertos al hallazgo, al error y a que el tiempo-vida les siga transformando".
Pinedo explicó que la voz juvenil que sostiene Mala nació de una escucha profunda y prolongada, resultado de casi una década de trabajo comunitario con niñeces y juventudes, especialmente en San Juan de Abajo, León, con el colectivo Lxs de Abajo. Comentó que dicha voz es una acumulación de afectos, aprendizajes y reflexiones surgidas en procesos previos, presentes también en obras como Quinces o Presente, no nos llamen futuro.
Ese diálogo intergeneracional, construido desde los cuidados y la movilización colectiva, dio origen a un personaje coral que "hizo poesía del hartazgo y condensó generaciones de mujeres atravesadas por las violencias del patriarcado".
Para alcanzar esa autenticidad, señaló, ha sido indispensable cuestionar el texto reiteradamente, desmontar la tinta adultocéntrica y apostar por una mirada que reconozca la agencia de las adolescencias. Subrayó además la importancia de sus procesos de formación y desaprendizaje con creadoras y académicas de México, Argentina y diversas organizaciones sociales enfocadas en los derechos de niñas, niños y adolescentes.