EL VALOR DE UNA SONRISA (PARTE 2)
Navidad y fin de año 2025, época de muchas cosas, pero más de agradecer; épocas de reuniones, regalos, días bonitos y tristes. En la madrugada de la Nochebuena, cuando estábamos a punto de descansar, se oyeron las campanas de la basura: "2:00 am". En todo el día no habían pasado. Salimos rápido a entregar la basura que ya la habíamos metido (con eso de los perros, etc.), la retiramos y sentí mucha tristeza por estos jóvenes. Les pregunté: ¿ya cenaron? Sí, muchas gracias, ya nos dieron. Hay personas que no les dan propina, porque dan por hecho que les pagan, pero… aunque nosotros paguemos ese derecho municipal, cualquier trabajo, el que sea, es de mucho respeto.
Me puse a pensar cuántas personas están ahorita cuidando a un familiar muy enfermo, muy grave; cómo están en estos momentos los hospitales, las enfermeras y algunos médicos de guardia trabajando, y no es exactamente por un salario, es cuestión de "amar y servir", es cuestión de principios y valores, de entender que ese es mi sitio.
Retomo el párrafo en el que me quedé la semana pasada; hablaba de la sensibilidad. En estas épocas aflora más sensibilidad, por lo cual ojalá trabajáramos más en entenderla, ya que el ser sensible puede ser una desventaja. Las personas inseguras son tan sensibles hasta el punto de que se sienten heridas ante la más leve observación. Este síndrome se conoce como hipersensibilidad.
Sé que todos nos debemos respetar, que, si tu hermano es muy sensible o está deprimido, también él debe respetar tus sentimientos, pero creo que, si hay amor, podemos hacer un poco de esfuerzo por entendernos, y más en estos días lo más importante es el afecto: regale amor, no regalos materiales.
Con el tiempo he aprendido que todas las personas somos muy sensibles al trato amable. Es muy importante en la vida diaria; lo único que queremos todo humano es el trato amable, el apapacho, el reconocimiento, el sabernos escuchados y entendidos. No importa quién sea, su edad, su situación sociológica, su carácter; a todos nos dobla una sonrisa y un buen trato.
En estas fiestas decembrinas no olvidemos que esto es lo más importante. Recordemos el amor, el buen trato, el perdón, el respeto, la amabilidad (en este tráfico actual de Torreón, que todos andan de prisa y no te dan el paso), el cariño, el servir, el dar. Todo esto es la mejor ofrenda que podemos dar y no cuesta dinero; todo sale del alma y del corazón.
¡¡¡Bendiciones!!!