2026 su propio afán
No, no le voy a dar espacio a preguntar si ya revisaron los propósitos de 2025 y si pudieron concretarlos en acciones.Tampoco les interrogaré sobre cuántos de esos propósitos van a tener que reformularse en 2026 o si ya incluyeron algún otro. Claro que no caeré en la tentación de intentar saber si se dieron tiempo para reflexionar sobre los haberes y deberes que dejó el año pasado en el balance de la vida, o si por lo menos hicieron una lista de los pendientes más urgentes a resolver que se quedaron atorados en la bandeja de entrada del corazón o de la cartera.
Qué difícil nos parece enfrentarnos con la realidad de que diferimos, olvidamos, relegamos aquello que en algún momento nos pareció importante definir. Es verdad que las prioridades cambian y que las planeaciones de cualquier tipo no pueden hacerse a largo plazo, por eso tengo la impresión que el evangelio de Mateo expresa con toda claridad la idea de que cada día tiene su propio afán, permíteme citarlo textualmente.
“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá,por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?... Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió, así como uno de ellos…Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas… Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”.
Creo que podemos y debemos trazar rutas, definir metas y métricas para autoevaluarnos en función de lo hecho u omitido. Dicen los expertos que lo que no se mide no se puede mejorar, pero la vida nos dice que nunca un día es igual a otro, que las circunstancias se mueven, que no somos los mismos siempre, que hay días en que tenemos claridad y otros oscuridad, que el corazón que hoy late fuerte por algo mañana puede ser que eso ya no sea tan importante, que a veces no quieres mover un solo dedo y en cambio otro día no hay quien te pare; a veces somos un coctel de hormonas y neurotransmisores, y eso nos hace ver con otros ojos las cosas.
Nos afanamos tanto por lo que comemos, bebemos, vestimos, manejamos, por los viajes, las reuniones sociales, las marcas que ahora se esconden tras el lujo silencioso que a veces cuesta más que el que grita, que no nos damos cuenta de que mientras eso sucede la vida pasa, evidentemente no se trata de no aspirar, no sé por qué mucha gente tiene el tino de gustar por lo más caro,aun sin conocer su precio, pero la pregunta es ¿será necesario tener lo más caro para estar bien con nosotros mismos? Francamente yo creo que no es indispensable y la existencia no puede correr en función de ello.
Así que los propósitos que se basan en tener no necesariamente son los que nos conducirán al bienestar, la paz y la felicidad, que, según yo, son las aspiraciones máximas. Bienestar tiene que ver con decisiones en el día a día, ¿qué le hace bien a tu cuerpo y a tu ser emocional?, la paz también es una decisión porque para tenerla hay que trabajar duro, simplemente frenar los pensamientosque perturban exige mucho de nosotros, y la felicidad es ese conjunto de emociones que se enlazan en un momento mágico donde reconocemos que todo lo experimentado valió la pena para llegar a ese instante.
En el momento de vida que me toca estar, mi principal misión es ser un mejor ser humano, quiero valorar y multiplicar esos pequeños instantes en los que me doy cuenta con consciencia que estoy viva, poder emocionarme con un cielo rojizo y aborregado, soltar rápidamente lo que me daña, agradecer y agradecer y volver a agradecer, ser escucha atenta para los demás, suavizar la mirada para poder ver a los otros amorosamente, practicar hasta quedar exhausta como ser mejor amiga, sonreír aunque no haya motivos, concentrarme en aquello que realmente depende de mí, respecto a los balances los hago cada noche para poder corregir al día siguiente, si el milagro de la vida se vuelve a manifestar.
Trabajar en mí para que cada despertar tenga su afán, ese es mi propósito.
X: @mpamanes