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2026: un año clave para los museos de Lerdo

El municipio cuenta con cuatro recintos: el Museo de la Ciudad en el histórico Chalet Gorosave, el Museo Francisco Sarabia, y los museos de las exhaciendas de La Goma y La Loma

2026: un año clave para  los museos de Lerdo

2026: un año clave para los museos de Lerdo

DANIELA CERVANTES

Nada de lo que ocurre hoy en los museos de Lerdo es fruto del azar. Tampoco de una iluminación repentina. Durante años, estos espacios culturales respiraron con cierta timidez, abriendo y cerrando como quien duda de su propio pulso.

Hoy, en cambio, empiezan a latir con intención: agenda clara, proyectos que miran más allá del mes en curso y una idea firme que los atraviesa a todos como una columna vertebral. Los museos de Lerdo ya no quieren ser vitrinas silenciosas y opacas, aspiran, más bien, a convertirse en plazas públicas de la memoria.

Para José Miguel Cháirez Carrillo, director de Museografía Municipal, el punto de quiebre tiene fecha precisa. "el 2026 va a ser el año de los museos y del arte en Lerdo". La frase podría sonar grandilocuente si no viniera respaldada por algo más sólido que el entusiasmo: proyectos en marcha, alianzas que se están tejiendo y una voluntad institucional que, por una vez, ha decidido acompañar.

Cháirez Carrillo llegó al cargo en septiembre, con el arranque de la administración de la presidenta municipal Susy Torrecillas. A cuatro meses de haber asumido la responsabilidad, el balance es, en sus palabras, alentador. "Hubo confianza, hubo respaldo y, sobre todo, voluntad política para impulsar la cultura. Todo lo que hemos presentado se ha aprobado, y eso no es menor". En tiempos donde la cultura suele ser la primera en sacrificarse, en Lerdo se decidió impulsarla.

El municipio cuenta con cuatro museos municipales abiertos de martes a domingo. El Museo de la Ciudad, alojado en el histórico Chalet Gorosave; el Museo del Capitán Piloto Aviador Francisco Sarabia, en la entrada de la ciudad; el Museo de la Exhacienda de La Goma; y el Museo de la Exhacienda de La Loma. Todos con horarios regulares de ocho de la mañana a cuatro de la tarde, y con esquemas especiales en periodos vacacionales.

Aparte de atraer visitantes, según dejó ver la nueva administración de estos espacios que aguardan, entre otras cuestiones, la memoria cultural de Lerdo, lo primordial sería ejecutar dentro de ellos toda una experiencia que no se limite sólo a la mirada, si no también incite a la acción e inspiración de los mismos habitantes.

"La idea ya no es esperar a que la gente llegue sola, sino llevar a la gente al museo", explicó Cháirez. Sobre todo, a niñas y niños, porque, dijo, una de las experiencias más reveladoras de estos meses fue observar la reacción de estudiantes que pisaban por primera vez un museo.

"Estaban emocionadísimos. Algo tan sencillo como ir a un museo les parecía increíble". La escena funciona como espejo incómodo: evidencia todo lo que falta por hacer, pero también el potencial enorme que estaba ahí, dormido.

De esa constatación nace una de las líneas centrales rumbo a 2026: visitas escolares programadas, actividades educativas, charlas y conferencias pensadas para públicos diversos, desde la infancia hasta personas adultas mayores.

El museo, en esta visión, deja de ser un depósito de objetos y se asume como espacio formativo, casi como un aula expandida donde aprender no implica sentarse en fila ni guardar silencio.

El impulso no se queda en lo simbólico. En paralelo avanza el remozamiento físico de los inmuebles: mantenimiento, adecuaciones, trámites ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia y mejoras en instalaciones. Cuidar el patrimonio también es una forma de respeto; no hacerlo sería como pedirle a la memoria que intente sobrevivir desde la indiferencia.

NUEVOS PROYECTOS

Entre los proyectos que comenzarán a operar a inicios de 2026 destaca el programa de radio de la Dirección de Museografía. Se transmitirá por Radio Frecuencia, durará media hora y buscará algo tan sencillo como ambicioso: que la historia se escuche.

"Vamos a invitar a personas conocedoras de la historia de Lerdo y de la región. Queremos que circule, que llegue a quienes quizá aún no visitan el museo", explicó el director. La memoria cultural, aunque poco explorado, también puede viajar a través de ondas sonoras.

Todo este movimiento local, cabe mencionar, se ve reforzado por una mirada externa. La reciente visita de María Inés Madinaveitia Ramírez, coordinadora de la oficina del Comité Nacional Mexicano del Consejo Internacional de Museos (ICOM México), abrió la posibilidad de que la Dirección de Museografía Municipal se integre como miembro institucional.

Ingresar al ICOM, explicó la misma María Inés, implica formar parte de una red internacional de colaboración, intercambio de experiencias y capacitación especializada. Dicho de otro modo: dejar de trabajar desde el aislamiento.

"Creemos en el trabajo en red, porque cuando los museos se articulan son más fuertes y responden mejor a su comunidad", señaló Madinaveitia. Desde su experiencia, ¿Cómo observa hoy a los museos de Lerdo? "Los veo vivos. Están buscando ese nexo con la comunidad que siempre estuvo ahí, quizá latente. Hoy se está activando de una manera muy positiva".

La especialista subrayó, además, la atención puesta en el patrimonio intangible, especialmente en las personas mayores. "Ellos son portadores de la memoria viva de la ciudad. Escucharlos, involucrarlos, reconocerlos, es fundamental".

En ese sentido, el Museo de la Ciudad cumple un papel clave. "Las raíces importan. Una comunidad con raíces fuertes puede enfrentar el cambio sin perderse. Aquí eso se percibe claramente".

Los acervos dan cuenta de esa identidad compartida. En el Museo de la Ciudad, la historia se construye con aportaciones de la propia comunidad: vestidos antiguos, trajes de novia, atuendos de reinas, muebles y objetos personales que llegan como quien entrega una parte de sí. "La gente nos dice: esto también es nuestra historia, y quiere que se conserve", explicó Cháirez.

En el Museo Francisco Sarabia, el avión emblemático sigue siendo el imán principal. A su alrededor, la bitácora de vuelos y otros objetos vinculados a la vida del piloto lerdense se resguardan con extremo cuidado. "Es una memoria histórica invaluable", dijo el director, consciente de que hay objetos que sostienen la identidad como un ancla.

En las exhaciendas, el valor no se limita a lo exhibido. El edificio habla por sí mismo. Tanto La Goma (con su restauración hoy pausada) como La Loma, con su sótano y su arquitectura, remiten al pasado agrícola y a los ecos de la Revolución Mexicana. "Estar ahí te transporta", expresó Cháirez. Y no exagera, al visitarlos, uno se da puede percatar de que hay muros que funcionan como máquinas del tiempo.

Sobre esa base patrimonial se construye una agenda cultural que busca redefinir el rol del museo. En 2026 continuarán los homenajes en vida, presentaciones de libros y conversatorios. Aparece también un eje inesperado: la historia taurina de Lerdo.

Un muro contiguo al Museo Gorosave pertenece a la primera plaza de toros de la ciudad, lo que ha abierto un nuevo campo de exploración histórica en diálogo con la escuela de tauromaquia local.

A ello se suman conferencias de filosofía, cursos y talleres artísticos. "Queremos que el museo sea un espacio educativo y formativo, no solo para niños, también para adultos", insistió el director. Una de las iniciativas que busca consolidarse, por ejemplo, es el llamado "Jueves de museo": cada semana, una actividad distinta para garantizar que el espacio nunca permanezca inerte.

La transformación alcanza incluso lo sensorial. La iluminación nocturna del Museo Gorosave lo ha convertido en punto de reunión cultural. "Reunirnos ahí, brindar por el arte, por la cultura, también genera comunidad En ese contexto, Lerdo se convirtió en el primer museo de La Laguna en albergar la exposición Vinorelas, de alcance nacional. La muestra dejó, además, una obra donada que hoy forma parte del acervo municipal. "Fue un parteaguas", reconoció Cháirez. No todos los días llega algo así.

El calendario de este recién estrenado año incluye exposiciones de fotografía de cultura popular, grabado regional, joyería y pintura, así como cursos impartidos por artistas locales.

Para Madinaveitia, el momento que viven los museos de Lerdo es esperanzador. "En un mundo tan caótico, el arte y la cultura nos recuerdan que hay otras formas de estar en la realidad".

Con proyectos en marcha, alianzas que cruzan fronteras y una agenda que prioriza a la comunidad, Lerdo se encamina a que 2026 sea, de verdad, el año en que sus museos dejen de ser edificios con pasado para convertirse en espacios vivos, capaces de sostener la memoria, fortalecer la identidad y tejer un futuro cultural sólido.

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