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Agua antigua y arsénico

GERARDO JIMÉNEZ GONZÁLEZ

Durante los últimos años algunos laguneros que damos seguimiento al problema de la sobreexplotación y contaminación del Acuífero Principal, tuvimos acceso a varios artículos que han cambiado de manera significativa nuestro conocimiento sobre esta problemática y las causas que la provocan. Se trata de los artículos que publicaron hidrogeológicos a fines del siglo pasado e inicios del presente, los cuales hacen referencia al agua antigua que se encuentra en el subsuelo lagunero.

Por un lado, encontramos a Laurent Brouste y colaboradores (1997), quienes realizaron estudios sobre los flujos y la geoquímica del agua subterránea en varias partes del Desierto Chihuahuense, entre ellas la Comarca Lagunera. Una de las aportaciones importantes que hicieron, y que nosotros desconocíamos, es el caso del agua antigua que se ubica en el subsuelo de los acuitarios que subyacen a las ya inexistentes lagunas de Mayrán, Tlahualilo y Viesca. Son acuíferos que han almacenado agua, según Brouste, con una antigüedad que va de 5 a 30 mil años.

Quizás esto no sea nuevo en el ámbito de esta comunidad científica, pero si la interpretación que realizan sobre la conexión que se ha establecido con el Acuífero Principal. Esa agua almacenada en dichos acuitardos es producto de los flujos superficiales y subterráneos que durante miles de años se depositaron en la desembocadura de los ríos Nazas y Aguanaval, los cuales dieron origen a las lagunas del mismo nombre y que con el tiempo el agua que se exponía en la superficie se evaporó, debido a factores climáticos como la radiación solar y, tal parece, con la interrupción de dichos flujos por el represamiento de los ríos que se realizó el siglo pasado. Pero el agua almacenada en los medios geológicos (acuitardos) ahí permaneció.

Posteriormente el hidrogeólogo Adrían Ortega (2003) realizó otros estudios sobre los flujos de agua subterránea y muestras de la misma a nivel isotópico, en los que encontró que la presencia de algunos elementos y compuestos químicos presentes en estos acuitardos, también estaban presentes en el Acuífero Principal de la Región Lagunero. La conclusión de este experto es que de que había ocurrido una migración de dichos elementos de los acuitarios hacia el Acuífero Principal, por inversión de gradientes.

¿Qué significa esto? Los acuitardos (y las otrora lagunas) se ubican en la parte de desembocadura del Nazas y el Aguanaval, por tanto, en un nivel del mar mas bajo que el Acuífero Principal, de tal modo que cuando este fue sometido (y lo sigue siendo) a una fuerte presión por el bombeo sin control, los niveles se invirtieron en su relación con los acuitardos donde estaba el agua antigua, había ocurrido esa inversión de gradientes que propiciaba la migración de esta hacia donde se encontraba un medio geológico que recibía recargas de agua reciente y renovada por los mismos flujos que durante miles de años le recargaban.

¿Qué implica que suceda esta migración? Que el agua reciente cada vez se ha venido contaminando más al establecerse esa inversión de gradientes, ya que el agua antigua contiene las partículas más pequeñas que migraron desde la parte alta de la sierra Madre Occidental y de las sierras de Zacatecas, donde se forman estos ríos, arrastrando en su trayecto en su flujo superficial y subterráneo otras más que por gradiente altitudinal se depositaban en las lagunas y los acuitardos donde desembocaban.

Otra de las interpretaciones que surgen de estos estudios es de que entre esos elementos y compuestos químicos que migran se encuentra el arsénico, es decir, que uno de los factores que diseminaron este metaloide a través del Acuífero Principal y, por consecuencia, al aumentar sus concentraciones y redistribuirlas a través de los flujos que ocurren en este, se contaminó más. Eso puede explicar la expansión de la mancha de arsénico que antes, hace medio siglo, solo se ubicaba en sitios más puntuales, particularmente en la periferia del distrito de riego 017, donde, por cierto, históricamente se han ubicado la mayor parte de la población afectados por hidroarsenicismo (aunque las autoridades del sector de salud finjan que nada ocurre, ¡medio siglo después!).

Si bien existen otras interpretaciones del origen del arsénico en el agua del subsuelo lagunero, que se encuentra de manera natural en las rocas de este (los geólogos le llaman geogénico), o que se originan en la migración que proviene de la parte alta de la sierra o de los jales de las minas, lo que parece tener un fundamento sólido es que el aumento de sus concentraciones y su diseminación en el resto del acuífero principal, se encuentra en estos estudios realizados por expertos académicos, no por despachos técnicos contratados por la Conagua.

El resultado de estas interpretaciones, es que actualmente se está bombeando agua del Acuífero Principal mezclada entre el agua reciente de buena calidad y agua antigua de mala calidad y, como el bombeo indiscriminado continúa, el agua que se extrae cada vez estará más contaminada, situación que se agrava porque las fuentes de recarga de este acuífero también han sido afectadas con la deforestación del bosque templado y el sobrepastoreo en en las partes alta y media de la cuenca, aunado a que vamos devorando la vegetación en aras del progreso económico de la región, un progreso que carece de planeación.

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