Hace tiempo escribimos una columna en este espacio a la que llamamos “La Tierra baldía”, una expresión que se origina en una poesía de T.S. Eliot, un estadounidense-inglés que la escribió en la época posterior a la I Guerra Mundial. Con su visión crítica de esa época, Eliot cuestiona el vacío en la producción cultural que se genera en Europa por el impacto traumático de este evento.
Algunas veces escuche, en lo que va del presente siglo, esta expresión en la voz de Magda Briones, haciendo referencia a lo que ella consideraba un momento de vacío en la cultura local, quizás por eso decidió fundar hace medio siglo la primera casa de la cultura en Torreón, un proyecto que, casualmente, no tuvo apoyo del gobierno ni de la iniciativa privada, fuentes que comúnmente se piensa son los que pueden aportar fondos para realizarlo. Pues sí, es donde está el dinero, pero no la cultura o las iniciativas para promoverla, ya que esta es considerada un tema tangencial en el desarrollo de una sociedad, como sucede en esta región.
Quizás Magda Briones tenía razón, no porque en las oficinas de gobierno no haya funcionarios interesados en promover la cultura, claro que los hay, pero no con la influencia suficiente para que esta sea un tema de mayor preocupación entre los políticos que deciden los presupuestos públicos. Tampoco creo que en La Laguna no existan personas con las virtudes y el talento como para crear obras de arte trascendentales, pero los espacios para desarrollar ese talento son limitados, gran parte de las iniciativas de los artistas de todo tipo surgen y se desarrollan por su propio esfuerzo.
Quizás esto es entendible porque vivimos en una región de corta historia, enfocada más en el crecimiento económico que en preocupaciones como la cultura, el ambiente u otros aspectos que forman parte del concepto de desarrollo, y no digamos del desarrollo sostenible, basta con ver cuántas de las metas e indicadores de los objetivos de la Agenda 20-30 se cumplen en las municipalidades que le conforman.
Tampoco es adecuado negar o soslayar los esfuerzos y logros que se han obtenido en algunos campos de la cultura. Crear y mantener la Camerata de Coahuila es uno de ellos, destinar un inmueble educativo histórico para crear un importante centro cultural son iniciativas importantes, como estas existen más. Sin embargo, y hay que decirlo, la cultura no es una preocupación principal solo entre los políticos que gobiernan, tampoco lo es entre la mayoría de los habitantes que nos identificamos como sociedad lagunera. Las propias universidades, denotan esto, y vaya que somos una región donde estas se han multiplicado más que, proporcionalmente al número de habitantes, que en otras zonas metropolitanas.
En ese contexto, el presente año en que se cumple el centenario de nacimiento de Magda Briones, continúan las actividades que forman parte del Encuentro Biocultural que lleva su nombre, un espacio de acercamiento entre la cultura y el ambiente. Entre ellas destacan la presentación del performance Archi-vi-vo de Magda Briones, en el teatro Garibay. Con esta obra se proyecta un mensaje sobre la forma de pensar y vida de la maestra Briones a través de su archivo personal.
Ampliamente conocida entre las hoy generaciones de la tercera edad y en gran parte desconocida en las cohortes generacionales previas a estas, la obra transmite un mensaje sobre la mujer multifacética que integraba en su personalidad su vocación y virtudes culturales como artista en los campos de las danzas españolas, la pintura, la dramaturgia y la propia actuación, con su compromiso ciudadano por la defensa del ambiente, además de su paso por la academia universitaria como socióloga.
Gran esfuerzo y creatividad el de los directores de la obra, Martha Chávez, Jorge Vargas y los actores más jóvenes que participan en el elenco, que la idearon y proyectaron un perfil de la maestra Briones, quienes ensayaron en espacios privados ajenos a la cultura, quizás porque estos son limitados. La obra es creación propia de estos artistas de la dramaturgia que proyectan un tipo de teatro reflexivo en medio de un teatro comercial dominante, debe reconocerse por la creación misma como por el ejercicio de recuperar la imagen de un personaje icónico de la región.
Igual debe reconocerse la iniciativa del rector de la Universidad Iberoamericana de crear la catedra Magda Briones, un espacio para la reflexión sobre temas culturales y ambientales, así como de albergar en esa institución educativa la custodia de su patrimonio cultural.
Estas iniciativas recuperan y mantienen la imagen de Magda Briones, como también indican que la cultura y el ambiente, sus dos perfiles públicos reconocidos, merecen una atención mas destacada.