En la colaboración anterior se dejó claro que la definición más aceptada de gestión de recursos que establece que “es el manejo del uso humano de la biosfera para obtener el mayor beneficio sostenible actual sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras”, operada con un enfoque integral, no se ha aplicado cabalmente, quizás debido a que en el pecado lleva la penitencia, ya que, es una definición que lleva implícito el concepto de desarrollo sostenible o por lo menos de uso sostenible, lo cual como siempre pasa con estos conceptos se quedan sólo en buenas intenciones.
Ocurre qué cuando sólo se combina el uso de la biosfera con el mayor beneficio suelen pensarse y realizarse ideas sueltas como el hacer más con menos, maximizar dinero, optimizar tiempo, personas y materiales o bien, hacer más con lo mismo, sin destruirlo, el considerar que el desecho de uno es el recurso del otro, esto es, economía circular; y se podría agregar regenerar y/o mejorar lo que usas. Son ideas sueltas que por lo general corresponden también a acciones sueltas pertinentes pero que no llegan a la sostenibilidad.
La gestión del agua en la Comarca Lagunera es un tema que debe analizarse con mucho cuidado, nuestro futuro depende de ello.
Durante décadas quizás ya un poco más de un siglo, el acuífero Principal ha sido la fuente de agua potable para la población, ha sido la base de la vorágine económica expresada primero en los agronegocios que terminaron en un emporio agroindustrial, y más tarde de la industria y del desarrollo inmobiliario.
Durante mucho tiempo, se pensó que Garret Hardin tenía razón con su teoría de la “Tragedia de los Comunes”, en la cual se planteaba lo que ocurre cuando varios individuos, actuando de forma independiente y guiados por su propio interés racional, terminan destruyendo o agotando un recurso compartido y limitado (un bien común).
Como el agua por ejemplo.
Por eso, el acuífero principal de la Comarca Lagunera se considera como un ejemplo clásico e histórico de la “Tragedia de los Comunes” en México. Con una recarga estimada de unos 534 millones de metros cúbicos anuales y extracciones reales que superan los 1,100 millones, el déficit genera un severo desabasto y la peligrosa concentración de arsénico en el agua. Datos oficiales de la Conagua que están siendo rebasados por una nueva realidad aun más grave.
Un nuevo enfoque en la gestión de recursos que enfrenta directamente la teoría de Hardin es la de Elinor Ostrom economista que ganó el premio Nobel en 2009 y que demostró que las comunidades sí son capaces de organizarse, establecer normas y gestionar recursos compartidos de forma sostenible no hay necesidad de privatizarlos o recurrir al estado como lo sostenía Hardin. Ostrom refutó el mito de la Tragedia de los bienes comunes probando empíricamente que la cooperación comunitaria es viable y eficiente. Elinor Ostrom no era ingenua ni una idealista romántica, reconocía que sus principios no funcionan cuando hay grandes desigualdades, sin embargo, también entendía que llegado el momento no hay nada que hacer sino cooperar. Y que este momento sucederá cuando la sociedad civil organizada y las crisis ambientales ejerzan presión sobre el componente más difícil del sistema de manera que todos entiendan que gestionar el acuífero de forma colectiva no es un acto de caridad sino la única estrategia de supervivencia regional sin llegar al colapso.
¿Cómo verían Ostrom y Holling a la Comarca Lagunera? Lo verían como un campo de batalla perfecto entre dos tendencias: la del viejo modelo demegaproyectos centralizados y la necesidad urgente de gobernanza policéntrica y adaptativa