La Comarca Lagunera fue una región esponja que dejó de serlo, fue uno de nuestros primeros impactos, la inusitada actividad agrícola que condujo en un corto periodo de tiempo a desviaciones de ríos, a su contención con tapones de concreto en la parte alta y media de su cuenca y a la conducción del agua por canales revestidos, así, se secaron las lagunas. Luego, la acuafílica actitud de quienes aprovechaban el agua en grandes volúmenes explotaron al mismo tiempo el agua almacenada en diferentes periodos de tiempo en el acuífero, provocando su vaciamiento.
Paralelamente, encaminados en el proceso del “progreso” y la “modernidad” construimos ciudades en ambos lados de la carcasa del río que secamos y pusimos cemento y asfalto sobre el suelo vivo, así fue como la región esponja dejó de serlo y aparecieron nuevos problemas: nuestras ciudades se hunden, se inundan y se secan al mismo tiempo.
Suena contradictorio, pero son síntomas de la misma enfermedad.
Imaginemos que la Laguna es una esponja gigante de arena, grava y arcilla, la cual llevaba miles de años llena de agua, tanto en su superficie como en su interior. El agua superficial está totalmente concesionada y según Conagua a la esponja le entran 518 metros cúbicos de agua y se le sacan más de 1000 millones, o sea que le sacamos mucho más de lo que a lo mejor entra. Que le pasa a la esponja que la exprimes de esta manera durante 80 años, se apachurra, se cuartea y ya no vuelve a su forma original, esto es la subsidencia: Las ciudades se hunden poco poco porque le quitamos el agua que las sostenían y porque en el proceso de secamiento del acuífero se compactaron las capas de arcilla que se encuentran entreveradas entre la grava y la arena, reduciendo su volumen.
No se ve en un día, se ve en la banqueta que se partió, en la puerta que ya no cierra y en el pozo que pasó de 30 a 120 metros de profundidad.
Con las lluvias pasadas, como se comentó en la colaboración, surgió el temor de la aparición de socavones y se comentó en el face que la subsidencia, que era el tema del momento podía ocasionar los socavones, lo cual es falso, el socavón se relaciona con las inundaciones efectivamente y se origina en el movimiento del agua que busca salida y la puede encontrar en pequeñas grietas del asfalto, así el agua se mueve hacia abajo por un proceso llamado tubificación, a través del cual se inicia un proceso erosivo de tierra y arenas; el agua en movimiento empieza a arrastrar los materiales finos, ocasionando la formación de una cavidad oculta que termina colapsando de manera repentina. En ocasiones el proceso de debilitamiento del subsuelo se exacerba por roturas en las tuberías de drenaje o del agua.
La otra confusión se presenta con las dolinas. Las cuales son depresiones geológicas naturales y graduales generalmente circulares, que se forman principalmente en terrenos Kársticos, ricos en roca caliza o yeso que se disuelve fácilmente con el agua creando una cavidad hasta que el techo colapsa.
La subsidencia por el contrario es un hundimiento lento progresivo y a gran escala, la causa principal es la extracción masiva de agua del acuífero, que ocasionan la compactación de las múltiples capas de arcilla que se encuentran en el subsuelo.
El concepto de ciudad esponja es una de las soluciones urbanísticas más eficientes para romper el ciclo destructivo de las inundaciones y los socavones. A diferencia del uso de tubos para sacar rápidamente el agua, el enfoque de ciudad esponja propone la construcción de infraestructura para que la ciudad funcione como una esponja natural: absorbiendo, almacenando, filtrando y reutilizando el agua directamente donde cae.
Tenemos que recordar que ya fuimos esponja, éramos una laguna o un sistema lacustre. Hoy debemos reflexionar las alternativas que propone el enfoque y que además son bastante más económicas y funcionan eficientemente. Algunas técnicas que se proponen consisten en lo siguiente: Construir o transformar los camellones existentes en camellones esponjas, consistentes en zanjas conectadas por la modificación del camellón al lugar de inundación, dentro de la zanja se plantarían árboles y arbustos nativos. Ya existen estos camellones esponja pilotos, construidos en los tiempos de Susana Estens en Medio Ambiente Municipal.
Uso de pavimentos permeables, concretos y adoquines especiales en canchas, estacionamiento, banquetas y ciclovías.
Construcción de parques hundidos o transformación de los ya existentes como el Bosque Venustiano Carranza, un poco más abajo que la calle. Con disminución gradual de la pendiente.
Y una técnica que de pronto se hizo popular, escuelas con captación de agua de lluvia en techos y dotadas con cisternas para almacenar el agua.
La Laguna no necesita más cemento para tapar la lluvia. Necesita volver a ser lo que era: una esponja. Porque cuando fuimos a la laguna, absorbíamos. Cuando nos hicimos ciudad de cemento, empezamos a hundirnos e inundarnos al mismo tiempo. La idea de las ciudades esponja nació en China, con el Arquitecto Kongjian Yu, después de que Pekín se inundara en 2012.