Últimamente he convivido con mujeres que me preguntan si es posible vivir la maternidad de una forma amable, en un mundo donde el sistema no acepta que la vida se detenga porque una mujer acaba de procrear, más allá de la incapacidad laboral a la que tenemos derecho.
Frente a esta incógnita, recuerdo una charla sobre mujeres y poder en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara donde estuvieron presentes la empresaria y política Tatiana Clouthier, la escritora Guadalupe Loaeza y la productora musical Victoria Morales Kuhne.
Esta última es creadora de la firma “Victoria Récords” en Monterrey, una casa productora que ha atraído al norte del país a grandes figuras del cine y de la música. Ha sido nominada y ganadora del Grammy, como pocas mujeres en Latinoamérica, es defensora de que más mujeres ingresen en la industria de la producción musical.
En esa charla, Victoria compartió que cuando se enteró que fue nominada al Grammy decidió ir congelar sus óvulos para continuar con su carrera y en el futuro no tener que renunciar a la maternidad.
Dijo que lo hizo con sus propios recursos y que otras empresas como Spotify y Apple Music sí otorgan apoyo a las mujeres.
Me sorprendió la decisión de esta productora, quien sabía que en el corto plazo tendría que postergar ser mamá para dedicarse a una carrera que, como muchas, no admite pausas porque el mercado musical evoluciona rápidamente. Sin embargo, no está dispuesta a renunciar a la maternidad.
También leí una entrevista a la ex primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, quien asumió el cargo a los 37 años convirtiéndose en la jefa de Estado más joven del mundo. Ella renunció después de seis años porque se sentía rebasada.
Cuando iba a ser elegida primera ministra, descubrió que estaba embarazada. Asumió el reto con la conciencia de que la vida no se detiene, aunque el poder pretenda congelarlo todo a su alrededor. ¿Es posible que la maternidad pueda convivir con un medio tan frío y hostil como la política? Jacinda demostró que pudo continuar su rol como madre y ser una de las ministras con más sentido humanista.
Está claro que ser madre en la actualidad no está peleado con ejercer una carrera en el poder, en el mundo creativo o en cualquier profesión. Pero sí implica muchas renuncias, una lucha interior con el propio cuerpo, pero sobre todo, implica entrar a una dinámica en la que los horarios laborales no están hechos para la maternidad.
La hora de salida de las guarderías y de las escuelas, las visitas al médico no terminan por encajar con el sistema de trabajo, aún con los roles compartidos con la pareja. Necesitamos un medio laboral, creativo, social mucho más amable y sensible con la maternidad, el mundo lo va a agradecer.
Por último, un aliento fraterno a todas las personas que viven en Guadalajara, una ciudad que se ha convertido en el punto de unión editorial más importante de habla hispana, por lo tanto, debe ser un lugar para convivir y reflexionar en paz.
X: @Lavargasadri