Si leer es un acto de resistencia, como lo pronunció Benito Taibo durante la pasada Feria Internacional del Libro de Coahuila, escribir es un acto de valentía, especialmente si es una mujer la que escribe. La historia nos ha enseñado que el pseudónimo o la identidad de un anónimo en muchos libros publicados correspondía a una mujer.
Es cierto que hoy en día la literatura escrita por mujeres vive un boom que antes no existía y que, como en otras áreas del conocimiento, es un escalón que ha costado mucho tiempo alcanzar. Escribo estas líneas después de enterarme que el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances otorgado por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, ha sido concedido a una mujer, la nicaragüense Gioconda Belli.
Esto es solo un ejemplo de cómo las voces femeninas están tomando un lugar importante en un mundo editorial que antes era sobre todo dominado por los hombres. Otro galardón reciente es el Premio Biblioteca Breve 2026, otorgado por la editorial Seix Barral a la mexicana Elma Correa.
Pero no es necesario publicar un libro para vivir la experiencia de la escritura, para beneficiarse de ella, para encontrarse a una misma y reconocer una voz propia que en algún momento de la vida es necesario explorar.
No es común que existan espacios de reflexión literaria para mujeres, por eso celebro que en la librería El Astillero la editora y escritora Ruth Castro promueva un círculo de lectura para mujeres y un laboratorio de escritura.
En este último las asistentes exploran el poder de la palabra con ejercicios que permiten recuperar los recuerdos y hacer un puente entre la memoria y la realidad actual. Permiten abrir el diálogo y la escritura a temas que fuera de ciertos espacios, a las mujeres nos cuesta mucho expresar.
La mesa no siempre está puesta para que las mujeres podamos abrirnos a una expresión de forma creativa.
La escritura en el espacio de Ruth Castro, está acompañada de la reflexión, de la lectura de textos teóricos y sobre todo de autoras latinoamericanas que en tiempos recientes son reconocidas y que tienen un discurso donde muchas nos podemos ver reflejadas.
Tal vez para muchas personas es exagerado decir que la escritura puede ser una terapia o una sanación, pero algo de esto es cierto.
La escritora española ha defendido esta idea en el libro “El peligro de estar cuerda” en donde habla de cómo el acto de la creatividad en algunos momentos salvó a muchas mentes geniales de sucumbir.
En el mes de agosto concluyó un taller sabatino “Escribir Antes” en el Astillero, donde un grupo de mujeres conocimos el libro de la autora española Sabina Urraca, que habla sobre el proceso de escribir y nos adentramos en las posibilidades que un texto tiene, incluso desde antes de ser escrito, porque las ideas y las vivencias de cada persona, pueden ser un motor de creatividad inimaginable.
Gracias a la librería El Astillero por abrir estos espacios en el mes en que celebró su 12 aniversario.
X: @Lavargasadri