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A la hora del café

EL NO PROPÓSITO DESBLOQUEADO

ADRIANA VARGAS

Los días de enero avanzan y me doy cuenta de que no soy la única que siente ansiedad. Nos venden tanto la idea de los nuevos comienzos, los mensajes universales y de bajo contenido en las redes sociales, los recuerdos en Facebook y en Google de las fiestas del año anterior, el maldito calendario. Es decir, no es que los inicios sean complicados, ¿cuántas veces hemos empezado algo desde cero, un hábito, un nuevo trabajo, una nueva clase, una relación? Lo que ocurre es que el mundo de las redes te hace sentir que si no empiezas con el pie derecho, con un nuevo proyecto (eso incluye ir al gimnasio o aprender otro idioma), estás perdida y eres un poco fracasada cada día. Confieso que yo sí fui a pedir informes a un gimnasio cerca de mi casa, había una oferta bastante llamativa, pero me pasó lo mismo que en años anteriores: me parecen lugares grises, impersonales, un ambiente donde no me siento atraída. No es que no me guste hacer ejercicio, pero el movimiento siempre lo he vivido fuera de esos espacios, salvo un año en que sí probé hacer pilates.

Este es el nuevo “no propósito” desbloqueado del año. Creo que no iré al gimnasio, al menos en enero.

Tampoco puedo decir que empecé una nueva dieta, lo único que hice fue comprar los productos que siempre adquiero en el supermercado cuando se vació la nevera. No he iniciado un nuevo curso de capacitación (se ofertan tantos en este tiempo), pero sí tuve que inscribirme a la semana de talleres de la escuela en la que trabajo.

No inicié un curso de idiomas, quizá en su lugar trato de aprender otras formas de comunicarme con mi hijo adolescente. También he iniciado nuevas conversaciones frente a frente con personas que no había visto en meses o años.

Tampoco he iniciado los pagos de predial y tenencia, cuyos mensajes nos avientan cada minuto los medios y la propaganda con descuentos de 15 y 20 por ciento, porque resulta que hay otros meses en el año en que se condonan los recargos y es prácticamente lo mismo pagar en cualquier momento; siempre será una cifra inflada, con nuevos conceptos que te recuerdan que en este país los impuestos sirven para nada y dos ceros más.

En lugar de esto, como la mayoría de la gente, espero la llegada de la primera quincena del mes solo para completar lo indispensable que incluye gastos escolares y comprar más gas para soportar el frío.

No tengo un nuevo emprendimiento, sólo aprendo a lidiar otra vez con los horarios de dos trabajos más un proyecto personal y tener una vida equilibrada, como muchas mujeres y madres de familia, que incluye traslados con obras viales que atascan el tráfico todos los días, hasta que de lunes a viernes llegue la noche sin haber tenido tiempo para nada que no sea lo urgente.

Con este día a día que parece una tabla de Excel, ¿cuándo podemos comenzar con nuestros supuestos propósitos del 2026? Estas dos primeras semanas de enero trato de recuperar las lecturas que dejé pendientes, pienso en qué hacer para estresarme menos en la semana gélida que ya comenzó y escribo estas líneas mientras el café se enfría.

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