EDITORIAL Columnas editorial Caricatura editorial

Columnas

Actitudes

Bajan homicidios, pero la meta es distante

JOSÉ SANTIAGO HEALY

El ermitaño de Palenque debe sentirse más que una chinche ahora que los reportes oficiales muestran una baja significativa en el número de homicidios dolosos en México.

Aun cuando existen dudas sobre la precisión de los conteos y sobre la posibilidad de que algunos asesinatos sean contabilizados como desapariciones, lo cierto es que se percibe una reducción de la violencia en el país.

No son, desde luego, los números ideales, pero según el más reciente reporte oficial, el número de homicidios dolosos bajó a 42.5 diarios durante julio, frente a los 86.9 casos registrados en septiembre de 2024, el último mes del sexenio de López Obrador.

Se trata de la cifra más baja desde 2015, cuando el país era gobernado por Enrique Peña Nieto. Estos números demuestran que, cuando la inseguridad se enfrenta de manera decidida, tanto el crimen organizado como el desorganizado reducen su actividad delictiva.

La deplorable e ineficaz estrategia de "abrazos y no balazos", promovida insistentemente por López Obrador, permitió que en México los capos de la mafia y otros grupos delictivos se sintieran y actuaran con mayor libertad.

Dos son, a nuestro juicio, los principales factores que han contribuido a esta reducción de la criminalidad.

En primer lugar, una mayor coordinación entre las dependencias federales encargadas de combatir al crimen, incluyendo a las autoridades de varios estados donde hoy es posible volver a transitar y pasear con mayor tranquilidad, como ocurría en el pasado.

El segundo factor es la presión ejercida por el gobierno de Estados Unidos sobre México. Esto ha impactado, en primer término, las acciones de los gobiernos, pero también a los cárteles y grupos delictivos, cuyos integrantes no desean correr la misma suerte que Joaquín "El Chapo" Guzmán o Ismael "El Mayo" Zambada.

El mayor temor de muchos capos mexicanos es pasar los últimos años de su vida en una prisión estadounidense, donde carecerán de los privilegios que algunos han disfrutado en las cárceles mexicanas. En su encierro allende el Bravo, los jefes del narcotráfico terminan por convertirse en un reo más, muy lejos de la fama, la riqueza y el poder que acumularon durante años en nuestro país.

Y si no lo creen, habrá que preguntarles a los hermanos Benjamín y Javier Arellano Félix; a Miguel Ángel y Omar Treviño Morales; a Alfredo Beltrán Leyva y a Vicente Carrillo Fuentes, entre muchos otros, destinados a pasar el resto de sus vidas en prisiones estadounidenses.

López Obrador se equivocó rotundamente en su estrategia de seguridad, que además levantó numerosas sospechas sobre una tolerancia y complicidad negociada con grupos del crimen organizado, particularmente en estados como Sinaloa, Michoacán y Guerrero.

Ahora que las autoridades decidieron finalmente actuar contra el exgobernador Ángel Aguirre por su presunta vinculación con el caso Ayotzinapa, también es tiempo de revisar las tremendas omisiones y las mentiras cínicas que, durante su gobierno, repitió una y otra vez Andrés Manuel López Obrador.

Recordamos una de tantas "mañaneras" en las que el periodista Jorge Ramos lo cuestionó sobre el disparo de los homicidios en México. El entonces inquilino de Palacio Nacional respondía falsamente que las tendencias mostraban un claro descenso.

Como dijimos al inicio, seguimos todavía lejos de la meta. Durante el gobierno de Vicente Fox, el número de homicidios diarios era inferior a 30. Y eso sin mencionar otros delitos, como la extorsión, el robo con violencia, la desaparición forzada y el feminicidio, cuya incidencia continúa siendo motivo de enorme preocupación.

Creemos que, si la presidenta Claudia Sheinbaum profundizara la cooperación con Estados Unidos y se sumara de manera más decidida a los esfuerzos conjuntos para combatir al crimen organizado, podríamos alcanzar mejores resultados.

No hay que tener miedo a una alianza. Al final del día, tanto nuestros vecinos del norte como los mexicanos deseamos lo mismo: paz, seguridad y desarrollo para todos.

Sonora en la mira… 

De pronto, el nombre del senador Luis Donaldo Colosio Riojas comenzó a mencionarse como posible candidato de Movimiento Ciudadano a la gubernatura de Sonora.

La jugada política parece hábil ante la fuerza del apellido Colosio en territorio sonorense. Sin embargo, también podría ser aprovechada por Morena para facilitar su triunfo en las elecciones del 2027 mediante la división de la oposición.

La pregunta aquí es si el gobernador Alfonso Durazo apoyará al candidato de su partido o preferirá apadrinar al hijo de quien fuera su jefe durante los tiempos de Carlos Salinas de Gortari.

Comentarios: jhealy1957@gmail.com

Leer más de EDITORIAL

Escrito en: Columnas editorial

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de EDITORIAL

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 2497703

elsiglo.mx