Una vez desinflado el furor por la selección mexicana de futbol, el gobierno federal retomó viejos asuntos para desviar la atención donde más le conviene antes de que surjan nuevos escándalos de funcionarios de la 4T.
La presidenta Sheinbaum lanzó una serie de ataques en contra del gobierno norteamericano porque supuestamente mintió en el operativo para secuestrar y trasladar al país vecino del norte a Ismael “El Mayo” Zambada, hace ya casi dos años en un trance que todavía no logra superar el alto mando morenista.
En lugar de agradecer el hecho y la captura de tan peligroso criminal junto con el hijo de ”El Chapo” Guzmán, el régimen morenista sigue acusando a Estados Unidos de mentir y ocultar información en tan sonado caso que agarró por sorpresa a López Obrador y a sus encargados de la seguridad nacional.
El tema fue revivido a raíz de una exposición organizada por el FBI en un museo de Nuevo México, donde se exhibió el avión bimotor Beechcraft King Air que transportó a Zambada y a Guzmán de Sinaloa a un pequeño aeropuerto en Nuevo México.
Sin embargo, el ex embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, reiteró que ni el FBI ni el gobierno del vecino país participaron en el operativo.
Lo extraño fue que ninguna autoridad mexicana logró detectar a los dos sujetos a pesar de que pasaron por el aeropuerto de Hermosillo donde realizaron su plan de vuelo.
Para colmo recién se informó que el piloto que tripuló la nave fantasma fue arrestado tiempo después en México por varios delitos, entre ellos la portación de armas, y entregado a las autoridades estadounidenses.
Se trata al parecer de Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias “El Jando”, quien ha sido identificado como piloto personal de Iván Archivaldo Guzmán, el hijo de “El Chapo”.
A estas alturas resulta muy extraño entender porque el piloto fue enviado a las autoridades norteamericanas cuando México reclamó una y otra vez a Estados Unidos por falta de información en el supuesto secuestro de “El Mayo” Zambada.
Bastaba interrogar al piloto de aquel operativo para conocer los detalles y descubrir si efectivamente el FBI o alguna otra dependencia norteamericana participó en los hechos ocurrido el 25 de julio de 2024.
En ese asunto fueron involucrados el ex gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el entonces diputado federal Héctor Cuén Ojeda, quien fue asesinado el mismo día en hechos que todavía no han quedado del todo claro.
Más de un año después Rocha Moya y nueve funcionarios del estado de Sinaloa fueron acusados por un juez federal de Estados Unidos de estar vinculados con el crimen organizado.
En medio de este mar de declaraciones, la Fiscalía General de la República eximió esta semana a Rocha Moya y al resto de los acusados de ser cómplices del Cártel de Sinaloa.
El fiscal especializado David Boone aseguró que los diez implicados fueron citados por la FGR para indagatorias y que hasta el momento no han recibido pruebas de las acusaciones por parte del gobierno estadounidense.
Para añadir salsa a los tacos, la fiscal federal Ernestina Godoy mencionó “posibles violaciones graves” al derecho de México y al internacional en cuanto a lo ocurrido hace casi dos años con el traslado de “El Mayo” a territorio norteamericano.
Agregó que de confirmarse la intervención del FBI en dicho operativo, se habría incurrido en una serie de violaciones a las leyes lo cual significa –enfatizó— “una transgresión al principio angular de la buena fe en las relaciones diplomáticas previsto en diversos tratados internacionales”.
Sorprende que la fiscal Godoy invada terrenos de la Secretaría de Relaciones Exteriores al hablar de transgresiones a los principios de las relaciones diplomáticas, pero que además no actúe como tradicionalmente sucede en este tipo de casos.
Lo más efectivo sería enviar a funcionarios de la Fiscalía General a las oficinas del FBI para aclarar la información sobre lo ocurrido hace dos años, tal como lo hace Estados Unidos cada vez que le viene en gana.
La respuesta norteamericana a los reclamos de Sheinbaum y Godoy seguramente llegarán pronto, esperamos sea en buenos términos y no en más acusaciones contra México y sus autoridades.
CASI, CASI… Fueron muy meritorios los cuatros triunfos de México en el Mundial, en especial el último contra Ecuador, sin embargo, debimos ganar el quinto partido para demostrar que el futbol mexicano progresó a raíz del fracaso de Qatar 2022. Se fue la gran oportunidad de llegar al selecto grupo de los mejores ocho equipos del mundo.
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