Disparos, golpes, privación de sueño... los testimonios de los participantes de la Flotilla de Gaza interceptados por Israel coinciden en todos los puntos.
"Lo más llamativo es que ellos disfrutan viéndote sufrir. Te ponen en el suelo y hacen como si llamaran a un perro. Te pegan un golpe y los demás se ríen", relata Neus Belda, que ayer sábado regresó de Estambul a España.
"Ellos" son los militares israelíes que abordaron los barcos de la Flotilla Global Sumud y los de la Flotilla de la Libertad el lunes y martes pasado a cientos de millas de Gaza, pero también los funcionarios de prisiones en Israel que custodiaron a los 430 activistas antes de su deportación a Estambul, el jueves pasado.
A su regreso, los activistas de países como México, España, Italia y Chile, exigieron a sus gobiernos romper relaciones con Israel. Los mexicanos pidieron audiencia con la presidenta Sheinbaum y cuestionaron la protección consular. En España, Ariadna Masmitjà acusó al gobierno de tener "discursos pero no acciones". El chileno Víctor Chanfreu señaló que con cualquier otro país las relaciones diplomáticas ya se habrían roto.
Pese a lo vivido, varios integrantes insistieron en que su experiencia es mínima frente al sufrimiento palestino. "Todo lo que nos hicieron no es ni el uno por ciento de lo que les hacen a los palestinos", afirmó la española Neus Belda. Los retornados coincidieron en exigir que la causa palestina reciba una respuesta política concreta, no solo declaraciones.