Adolfo Lozano Pérez
Acerca del lagunero Adolfo Lozano Pérez, “Mariano”, conozco dos textos apreciables porque permiten construirnos su imagen. Uno es de la destacada académica e historiadora de temas contemporáneos Adela Cedillo, el otro es un fragmento escrito por Eduardo Esquivel Revilla (EER) que lo nombra “jefe, maestro, amigo”.
Pero ¿quién es el lagunero Mariano, o Adolfo Lozano Pérez (ALP)? ¿Y por qué escribir es y no fue, puesto que cayó víctima de ocho balas, más la del tiro de gracia, en la Ciudad Universitaria de la UNAM? Allí murió junto a su camarada Teresa Hernández Antonio, “Alejandra”, quien a su vez recibió doce balazos incluyendo el tiro de gracia. Así eran de generosos los policías con los guerrilleros. El hecho ocurrió el 15 de junio de 1975 ante más de mil personas.
“Adolfo Lozano Pérez nació el 18 de noviembre de 1948 en el ejido Dolores, municipio de Gómez Palacio, Durango”, informa la historiadora Adela Cedillo en breve semblanza. Algunos de los familiares de Mariano radicarían en Torreón, ya que José Luis Alonso Vargas, “Chelís”, escribió: “Conocí a Adolfo Lozano Pérez ‘Mariano’, en su casa de Torreón, a fines de octubre del 71”.
Se recuerda a ALP como destacado alumno de las normales rurales José Guadalupe Aguilera, de Durango, y Tamatán, de Tamaulipas. Llegó a ser máximo dirigente de organizaciones estudiantiles nacionales. Se integró al Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), grupo que tomó las armas en busca de la justicia para el pueblo, a los 22 años de edad. La participación de Mariano en la guerrilla por el socialismo y el comunismo lo llevó a incorporarse a la Liga Comunista 23 de Septiembre, cuando se fundó en marzo de 1973.
Las habilidades militares que adquirió lo convirtieron en el notable jefe y maestro que menciona EER. Al leer la semblanza que este autor escribió de Mariano se entiende el porqué de los términos que empleó para definirlo, mismos que valida con varios pasajes de las experiencias que vivieron ambos en la guerrilla urbana narrados en primera persona.
Esquivel Revilla dice que el lagunero poseía una “mirada inteligente, penetrante. Sus ojos oscuros escudriñaban, calculaban y traspasaban la apariencia”. También lo presenta “con su recia y fornida figura; con su piel morena”. Más allá de la prosopografía, agrega que su camarada procuraba el “cuidado sistemático de los más ínfimos detalles de la clandestinidad”.
EER enriquece la semblanza y la notable personalidad de su camarada con pasajes como: “Cuando ingresé a la Liga Comunista 23 de Septiembre, quizá en julio de 1973, ‘Mariano’ era ya un experto guerrillero, extremadamente perspicaz, observador y vigilante del riesgo hasta el detalle. Cuidadoso en grado sumo”.
La convivencia otorgó a Esquivel Revilla la posibilidad de bosquejar un retrato que permite prefigurar la excepcionalidad de ALP. Deja atisbarlo dueño de una especial capacidad intelectual: “Un grupo de militantes estábamos encerrados en casa de David Jiménez Sarmiento, ‘Chano’, participando en un seminario sobre el imperialismo […]. En un momento dado, David quiso una explicación ampliada sobre el capital financiero y llamó a ‘Mariano’, quien estaba en otra parte de la casa”. En otra ocasión, narra EER, el alto y respetado dirigente David Jiménez Sarmiento explicaba el plan de una acción armada por ejecutar, se detuvo y dijo: “pero mejor que explique ‘Mariano’”.
Circulan en internet otros documentos dedicados al guerrillero lagunero Adolfo Lozano Pérez. De todos modos, creo que con las líneas precedentes se tendrá el retrato de un joven que se entregó hasta la muerte en la lucha popular por una sociedad que, pasando por el socialismo marxista, ascienda hasta el comunismo, hasta una nueva humanidad. Por eso Mariano no fue, es.