Agente encubierto capturó al dueño de los 49ers, se hizo pasar por una mujer
El mundo de la NFL vive un bochornoso episodio después de que se diera a conocer la detención de Jed York, propietario de los San Francisco 49ers, durante un operativo policial encubierto realizado en el estado de Ohio.
De acuerdo con los reportes oficiales de la policía local y del Mahoning Valley Human Trafficking Task Force, el mandamás de la histórica franquicia californiana cayó en una redada destinada a combatir delitos relacionados con la prostitución y la trata de personas.
El paso a paso de la caída: Alias y mensajes falsos
Los informes de la investigación señalan que York, de 46 años, utilizó un nombre falso (alias) para entablar comunicación mediante mensajes de texto durante dos días.
El empresario contactó en repetidas ocasiones un anuncio publicado en un sitio web de servicios sexuales, sin saber que del otro lado de la pantalla se encontraba un agente encubierto haciéndose pasar por mujer.
Tras acordar los detalles de un encuentro en una comunidad de casas móviles ubicada en la localidad de East Palestine, Ohio, el directivo se presentó en el sitio pactado, donde fue interceptado y arrestado por las autoridades.
Los fiscales del caso añadieron un cargo por posesión de herramientas delictivas, término legal atribuido al teléfono celular que utilizó para coordinar el encuentro ilícito.
Resolución legal y postura de la NFL
Tras su presentación ante las autoridades judiciales, Jed York no impugnó los cargos menores que se le imputaron por alteración del orden público y posesión de dichos instrumentos, lo que le permitió recuperar su libertad tras cubrir el pago de una fianza estimada en 5 mil dólares.
Por su parte, la oficina de comunicación de los San Francisco 49ers emitió un escueto comunicado en el que señalaron que, al tratarse de un asunto legal que ha quedado formalmente resuelto en los tribunales locales, la institución no emitirá más declaraciones al respecto.
En tanto, la NFL indicó que evaluará la situación bajo la lupa de su estricta política de conducta personal, un duro golpe reputacional para uno de los propietarios más influyentes y visibles del emparrillado profesional en los últimos años.