Como nuestro mundo ya es otro, ¿hay que escribir distinto? Esto porque sin darnos cuenta, después del domingo vivimos con piloto automático, quizá hasta pensando que los defectos se observan mejor de lejos, como de reojo. Seguimos la carrera de Bukayo Saka (24) iluminado por un despeje descomunal de su arquero Pickford, corriendo como Atila sobre Othar, dejando que Gallardo solo viera su número. Bellingham anticipó al paisano Jorge Sánchez que no pudo cerrar y liquidó a Rangel. Dos minutos después fue Gordon que con la misma fórmula aprovechó que Lira aflojó la marca y Belli reiteró la dosis. Ahí apareció la maldita soledad que nos hace invisibles.
Hay citas que trasportan a ese momento del pasado inmediato donde está una idea, una imagen, un sentimiento, una sensación. Porque esa tropa inglesa, con su escudo de los tres leones que representan fuerza, coraje y nobleza, basó su destino en la gran virtud de la jerarquía (graduación de personas, valores, dignidades) para doblar el digno y admirable esfuerzo azteca, para ondear la bandera con la cruz de su patrono San Jorge, como lo hacen desde el siglo XIII.
Harry Kane (33) es el capitán, goleador y guía. Es como Ricardo Corazón de León (rey de Inglaterra, Normandía y Aquitania). Es el guerrero que determina vida o muerte pero que, igual que el joven Jude Victor William Bellingham (23) también circularon en su propia área para defender la renta adquirida, y no fue por polifuncionalidad, sino una decisión de darlo todo y defender a muerte. Se apoyó también en el gigante Jordan Lee Pickford (32), el arquero de gran toque. Por igual aportó el veloz Anthony Jordan (25) por ambas bandas, veloz y peligroso. Por algo Barcelona le pagó 80 millones de euros al Newcastle United por su pase. Solo un dato para completar: Jude gana 20 millones de euros anuales en el Real Madrid, que lo compró al Borussia Dortmund en 103.
Aunque ahora mismo todo es canta y no llores, los nuestros no cabalgan en el mítico corcel de Atila, Othar (Otti: miedo, temor, y Var: guerra), pero de acuerdo con las visiones dominicales, varios sí tienen para aspirar a alguno como Marengo, el corcel de Napoleón, aunque uno quisiera que pudiese ser milagrería de la mitología griega para fletarnos, todos en Pegaso y volar. El caso es que también hay artistas que se separan de sus propios personajes como Giménez, que ha estado fatal con el Milan y, en su oportunidad mundialista, mostró que vive en un bosque de sombras.
Uno pensaba que en esos viajes donde se quieren o se intentan superar sus propias limitantes, guiados por el corazón y capitaneando el esfuerzo por demostrar excelencia siempre por un bien superior, todo era claridad, y viene el choque. El Mundial es todo negocio. Esas detenciones "pausa de hidratación" de los jugadores, solamente es un buen espacio para que las televisoras dispongan de tiempo comercial bien vendido, no importa que eso detenga el ritmo del juego o que la gente proteste, todo lo domina el dinero. En esto cada día sabemos más y entendemos menos.
El talento siempre tendrá su sitio en el futbol. el fan olvida pesares porque sigue siendo susceptible y se deslumbra con el desequilibrio de un regate, por más que haya quienes luchan contra un enemigo común (el miedo). Los comentaristas en TV le quitan aire al entusiasmo popular porque no educan a su auditorio, lo prostituyen con sus dislates. Se manejan como si fueran el director técnico y hablan en primera persona (jugamos, perdimos, ganamos). ¿Y de qué juegan?
¿El hombre es verdaderamente grande sólo cuando obra al impulso de las pasiones?