Alertan sobre abandono universitario
Aunque no pudo asistir de manera presencial al IFE Conference 2026 del Tecnológico de Monterrey, el subsecretario de Educación Superior de México, Ricardo Villanueva Lomelí, participó a distancia en uno de los paneles centrales del encuentro global, donde lanzó una advertencia contundente: la educación superior enfrenta una crisis silenciosa marcada por el abandono escolar, la transformación del valor de los títulos universitarios y el impacto acelerado de la inteligencia artificial.
Doctor en Tecnología Educativa por la Universidad de Salamanca y exrector general de la Universidad de Guadalajara, Villanueva compartió algunas de sus principales preocupaciones como responsable de la política pública en educación superior en México.
“La pregunta que nos convoca es qué va a impactar a la educación superior en la siguiente década”, planteó al abrir su intervención ante académicos, especialistas y estudiantes reunidos en el Tec de Monterrey.
Tres millones de jóvenes fuera de las aulas Uno de los datos más alarmantes que expuso el funcionario fue el abandono de las universidades en México. En la última década, señaló, cerca de tres millones de jóvenes han dejado las aulas y, de mantenerse la tendencia, otros tres millones podrían hacerlo en los próximos diez años.
“Es dramático que cerca de 300 mil jóvenes por año abandonen la universidad”, advirtió. Para Villanueva, la pregunta central no es solo cuántos jóvenes acceden a la educación superior, sino por qué deciden retirarse.
“Tenemos que pensar qué está sucediendo y qué alternativas viables existen para esos jóvenes”, afirmó.
EL VALOR DEL TÍTULO UNIVERSITARIO
Otro de los ejes de su participación fue el cambio en el valor del llamado “premio educativo”, es decir, el impacto de los estudios en los ingresos y oportunidades de vida.
Villanueva mostró cómo, en los últimos años, el diferencial económico entre quienes cuentan con estudios universitarios y quienes no los tienen ha disminuido de forma significativa.
“Hace apenas ocho años, una persona con licenciatura tenía ingresos hasta 395% mayores que alguien con primaria; hoy ese porcentaje ha caído a 222%”, explicó. En el caso del doctorado, la diferencia pasó de 1,260% a 490%.
Para el subsecretario, estos datos evidencian que la educación superior ya no garantiza automáticamente la movilidad social como en décadas anteriores, lo que obliga a replantear el modelo educativo y su relación con el mercado laboral.
IA: ENTRE OPORTUNIDAD Y RIESGO
Villanueva también presentó resultados de una encuesta nacional sobre el uso de inteligencia artificial entre estudiantes y docentes de educación superior en México, aplicada a más de un millón de universitarios, lo que calificó como una de las muestras más amplias a nivel mundial.
Entre los hallazgos destacó que tanto docentes como estudiantes conocen y utilizan la inteligencia artificial en proporciones similares, lo que rompe el mito de una brecha tecnológica entre generaciones. Además, señaló que el 70% de los estudiantes considera que la IA ha mejorado su desempeño académico y que casi el 80% cree que su carrera cambiará debido a esta tecnología.
Sin embargo, alertó sobre nuevos desafíos, como el uso de la inteligencia artificial como apoyo emocional, la automatización de tareas académicas y el riesgo de que los modelos tradicionales de evaluación queden obsoletos.
“El futuro de la evaluación no es más control y vigilancia, sino más pensamiento crítico”, sostuvo.
Frente a la posibilidad de copiar exámenes con herramientas cada vez más sofisticadas, propuso transformar las formas de enseñanza y evaluación, privilegiando el análisis de casos reales, la reflexión ética, la toma de decisiones y la defensa oral de ideas propias.
REINVENTAR LA UNIVERSIDAD
En el cierre de su intervención, Villanueva Lomelí subrayó que la universidad ha sobrevivido más de mil años no por resistirse al cambio, sino por su capacidad de reinventarse.
“No podemos decir que no podemos hacer nada. Lo primero que tenemos que hacer es cambiar”, afirmó.
Para el subsecretario, el desafío consiste en integrar la tecnología de manera pedagógica sin perder la esencia humanista de la educación superior. “Si no lo hacemos bien, la tecnología puede estorbar más de lo que ayuda”, advirtió.
Su participación dejó planteada una provocación central para el debate del IFE Conference 2026: en un contexto donde la inteligencia artificial avanza más rápido que las instituciones, la transformación de la educación superior ya no es una opción, sino una urgencia.