Alexis Casas Eleno recibió el Premio Perla Szuchmacher 2026 en el Teatro Isauro Martínez.
Desde la primera vez que, en compañía de su padre, vio un montaje de Edipo Rey, se preguntó por las posibilidades creativas que tiene el teatro. Sobre el escenario, Alexis Casas Eleno (Toluca, 1986) percibió un lugar profundo desde donde se podría abordar la vida. Desde entonces, ese niño de ocho años que comenzó a imaginar gracias al arte escénico es el mismo que hoy escribe y se dedica a la dramaturgia.

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Alexis Casas Eleno visitó este martes Torreón para recibir el Premio Bellas Artes de Obra de Teatro para Niñas, Niños y Jóvenes Perla Szuchmacher 2026, galardón que obtuvo gracias a su obra Señas para niños de talla grande. La ceremonia tuvo lugar en punto de las 12:00 horas en el Teatro Isauro Martínez (TIM) y contó con la presencia de Minerva Reynosa, titular de la Coordinación Nacional de Literatura del INBAL; Antonio Méndez Vigatá, director del Instituto Municipal de Cultura y Educación (IMCE); Cecilia Cansino, directora del TIM, y el propio dramaturgo.
Dotado con un diploma y un estímulo económico de 200 mil pesos mexicanos, el Premio Perla Szuchmacher lleva desde 2018 el nombre de la reconocida actriz y directora de origen argentino, y busca reconocer y difundir obras teatrales dirigidas a nuevas audiencias y escritas en español, lenguas indígenas o lenguaje de señas.
El jurado, integrado por Lucila Castillo, Eleonora Luna y Enrique Olmos de Ita, distinguió la obra por ser “una obra sobre la amistad que destaca por su honestidad”, que “incorpora de manera natural el tema de la inclusión y demuestra, al mismo tiempo, un conocimiento sensible de su público preadolescente”.
En la propuesta de Casas Eleno, Rocko, un niño de 12 años, es invitado junto a su amigo sordo Manitas a la fiesta de su compañera Antonela, quien ofrecerá una consola de videojuegos a la mejor pareja de baile. Es entonces cuando la talla grande Rocko y la sordera de su amigo parecen un obstáculo para alcanzar el premio. No obstante, Manitas siente la música y, con la ayuda del papá de Rocko, ambos harán todo lo posible por ganar, aunque en su intento generen un desastre.

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Luego de la premiación, Alexis Casas Eleno se asomó al mezzanine del teatro para contemplar el arte que pintó y talló el artista español Salvador Tarazona. “El teatro es impresionante […] Es lo que me decían, que ya va a llegar al centenario. Qué belleza”.
El dramaturgo toma asiento en una de las butacas rojas, luego relata cómo concibió su obra premiada. En un instante, se remonta al primer tratamiento, cuando el texto todavía era un poco distante a lo que buscaba. Alexis quería hablar sobre personas con discapacidad auditiva. Sin embargo, se percató de que su voz principal debía presentar al personaje sordo y él mismo abrazó algunas vivencias personales.
“Fue también un juego que hice. Quise hablar un poco de mí en esa obra. Un poco de mi experiencia cuando era niño: el hecho de que no tenía muchos amigos, de que era un niño más grande que todos. Todo eso me llevó a ir formando y estructurando la obra”.
Aunque se trata de una obra dirigida a los niños, Alexis Casas Eleno no se guarda la pluma y a la vez habla de temas fuertes como el divorcio.
“También quería hablar un poco del divorcio. Los papás (de Rocko) están divorciados dentro de la historia. Quería hablar de cómo es que los niños viven esa etapa del divorcio. Entonces, se me fueron presentando los temas y la verdad es que fue una parte muy lúdica poder crear la obra. Me divertí un montón”.
Los contrastes entre los padres de Rocko son otro acento importante de la obra. Mientras la madre le enseña el sentido de responsabilidad a su hijo, el padre le inculca ser libre, divertirse y entender que la vida es un instante.
“De hecho, en la obra, el papá le dice a Rocko: ‘La vida es una conexión de instantes y esos instantes son lo que vale la pena’. Mientras que la mamá le dice: ‘Lo importante es cumplir con tus obligaciones, cumplir con tus responsabilidades y seguir al pie de la letra lo que te pidan’. Son las cosas que fueron llegando a la escritura del texto”.
Otro detalle importante para el autor fue el temor que experimentó al escribir por primera vez teatro para niños. Los temas fuertes fundaron el corpus de sus primeras obras: la venganza, la pederastía, el acoso escolar, entre otros.
“Pero después me di cuenta de que podía tener una voz para los niños y, en este caso, me quise volver a aventar. “Voy a volver a escribir para niños”. Me gusta mucho, me divierte escribir para niños, pero luego de repente el tratamiento de los temas es complicado. No se puede escribir de la misma manera para niños que para adultos, es difícil”.

