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El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, asesinado por Israel el pasado martes había denunciado el fin de semana que la “red de Jeffrey Epstein” planeaba una conspiración para crear un atentado como el del 11 de septiembre de 2001 y culpar a su país por ello.
A través de un breve mensaje en redes sociales, Lariyani manifestó que su país se oponía fundamentalmente a plantes terroristas y declaró que no tenía una guerra con el pueblo estadounidense.
Las declaraciones del secretario iraní se presentaron días luego de que medios estadounidenses circularan la noticia de que Irán podría lanzar ataques contra Estados Unidos desde México o embarcaciones en aguas internacionales, según un reporte del FBI sin confirmar, utilizando drones.
El mismo fin de semana que Lariyani hizo la publicación, la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró que había pasado casi una hora en llamada con la televisora ABC News, que reportó la alerta de drones iraníes, desmintiendo y solicitando una corrección al haberse basado en información sin verificar.
El miércoles pasado, el periodista Aaron Katersky dijo que se revisó un reporte del FBI a agencias de policía en California advirtiendo que Irán podría lanzar un ataque con drones.
Durante una comparecencia ante el Comité Selecto en Inteligencia del Senado de Estados Unidos, el republicano John Cornyn cuestionó al director de la CIA, John Ratcliffe, en el sentido de si Irán había dejado sus “ambiciones nucleares” o su deseo de construir misiles balísticos capaces de amenazar a tropas estadounidenses y aliados en Medio Oriente, lo que Ratcliffe expresó que la Inteligencia reflejaba lo contrario, cuando el director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, renunció ayer diciendo que Irán “no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación”.
La afirmación de que Irán representaba una amenaza ha sido la causa expresada por Trump para defender la guerra de Israel y EU contra el país persa y contrasta con lo expresado en su momento por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien ante medios declaró que se inició la ofensiva porque Israel atacaría primero y luego Irán respondería impactando también a fuerzas estadounidenses.