La imprevisible ofensiva verbal de Donald Trump cayó como un balde de agua fría sobre las ya complejas negociaciones que se desarrollan en Suiza, aunque estas continúan adelante. Desde Camp David, el presidente estadounidense lanzó una dura advertencia a Irán cuando la delegación iraní ya se encontraba reunida con JD Vance, quien había llegado a Bürgenstock con el objetivo de cerrar definitivamente la etapa de confrontación, abrir una segunda fase de negociaciones e inaugurar una nueva etapa en las relaciones entre ambos países.
"Si no detienen a Hezbollah en Líbano y no reabren el Estrecho de Ormuz, no tendrán un país al que regresar", amenazó el magnate, provocando una inmediata respuesta de Teherán.
"Tenga cuidado con lo que dice, nuestro ejército está preparado para responder", replicó el jefe negociador iraní, Mohammed Bagher Ghalibaf, antes de abandonar junto a su delegación la sala de negociaciones, aunque sin romper definitivamente las conversaciones.
De hecho, los contactos continuaron y seguirán a nivel técnico a partir del lunes.