Andrés Giardello cumple 11 años en México con personaje 'caído del cielo'
“Gracias por haberse animado a hacerlo tan chico”, es lo que el actor uruguayo, Andrés Giardello, le diría a su versión de 17 años que decidió dejar su ciudad natal, Colonia del Sacramento, para emigrar a Buenos Aires, Argentina, con el objetivo de concretar su sueño de ser actor.
Dicha decisión de adolescente terminó definiendo su vida adulta y forjó una carrera que lo trajo a México, país en el que lleva viviendo 11 años.
En entrevista exclusiva para El Siglo de Torreón, Andrés compartió emocionado que justo este 22 de agosto cumplió más de una década en tierra azteca, territorio que le ha permitido explorar distintas áreas de su profesión.

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La cinta no solo marcó el inicio de una saga de ocho filmes que recaudó más de siete mil 700 millones de dólares en la taquilla mundial, sino que redefinió el estándar de las adaptaciones literariasDesde ponerse en los zapatos del “galán de galanes” Mauricio Garcés en la serie José José, el príncipe de la canción, hasta interpretar a un personaje totalmente nuevo como “Pepe Jamaica”, parte de la ficción de la bioserie Chespirito: Sin querer queriendo, quien representa distintos obstáculos y conflictos en la vida de Roberto Gómez Bolaños.
Asimismo, le dio vida a “Marcos”, hermano de una víctima de feminicidio en busca de justicia en No fue mi culpa.
El pilar fundamental de la identidad cultural en México, las telenovelas, tampoco ha pasado desapercibido en su currículum, debido a que figuró en Papás por conveniencia.
En la actualidad, festeja formar parte del cierre definitivo para la historia de Aurelio Casillas, la décima temporada de El Señor de los Cielos, cuyo estreno por Telemundo para EUA se realizó el 7 de julio y para México llegaron los primeros cinco capítulos este viernes 21 de agosto a través de ViX.
Su personaje en la serie que considera “superimportante para toda Latinoamérica” es el de “Roberto Armendáriz”, un político. “Mi personaje es un exdiputado que es un político al que lo tientan para ser candidato a presidente de la República”.

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Estudiaba la carrera teatral y ese mundo de imágenes, de ideas, de ironías, de confrontar al hombre con la realidad, me cautivó.Durante la charla, hizo una remembranza de su génesis y reflexionó sobre su presente y las actividades profesionales que le faltan por hacer.
DE UN GRUPO DE TEATRO LOCAL A CONQUISTAR OTRO PAÍS
Su primer acercamiento con las artes escénicas fue durante su etapa adolescente en un grupo de teatro de su ciudad. Uno de sus amigos, que estaba involucrado en teatro, le ofreció un papel (el único que faltaba por cubrir) en una obra llamada Dulce compañía. “Mi personaje era Orixa Xango, que es San Jorge, pero para la religión Umbanda.
Y ese fue mi primer acercamiento, tendría 15 años, una cosa así”.
Dos años después de dicho momento, ese “bichito” (como él describe a su vocación) lo hizo mudarse a Buenos Aires. Asumió el gran reto a una edad temprana: “Irme de una ciudad como Colonia, que es una ciudad de 23,000 habitantes en ese momento, a una ciudad como Buenos Aires, que tenía cuatro millones de habitantes, no sé. Conocía gente muy puntual que nada que ver con la actuación, que solo me dio una mano para poderme ir”.
Pero su deseo de crecimiento profesional no se limitó a ese destino y se estableció en México, país que considera el “Hollywood de Latinoamérica”.
“En habla hispana, yo creo que es el sitio donde se produce más material. Es a donde venimos, actores de todos lados de habla hispana y también de habla inglesa, y venimos aquí porque hay mucho trabajo. Suele haber un flujo de trabajo que para mí lo ubica como si fuese el Hollywood para Latinoamérica y no solo para Latinoamérica, porque también se produce mucho para Estados Unidos acá”.

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Niu Lai compite en taquilla contra grandes producciones como La Odisea y Spider-Man: Brand New DayTitula a esta tierra como “un gran faro de producción audiovisual” y a los mexicanos les ha aprendido, además del “ahorita” (bromea), su nivel de profesionalismo, ya que un actor mexicano “canta, baila, actúa, es multifacético”.
La admiración que él siente por la gente de aquí es mutua, ya que se ganó el cariño del público y de la industria al interpretar a un “icono mexicano”.
“Que me hayan confiado un personaje como Mauricio Garcés, un icono mexicano, donde tuve que trabajar muchísimo, digamos que eso me ubicó en un lugar muy profesional a mí personalmente porque tuve que trabajar con el acento, tuve que trabajar con la voz, tuve que ver casi todas las películas de Mauricio Garcés y luego cumplir con las expectativas del público y de la producción, ¿no? Eso fue como una vara alta que también me pusieron y luego lo de Chespirito. Yo siempre soñé con conocer a Chespirito. Cuando me vine a México, hacía un año que había fallecido él, entonces no tuve la oportunidad, pero en este proyecto tuve la oportunidad de trabajar con la hija, trabajar con el hijo, conocer su historia, conocer las oficinas del grupo Chespirito, meterme en ese mundo, pero sobre todo conocer a los hijos, que es lo más cercano que llegué de Chespirito”.
UN PAPEL INESPERADO QUE SIMBOLIZÓ ‘UN REGALO’
Su ingreso a la décima temporada de El Señor de los Cielos fue “caído del cielo”.
“Ingresar en un proyecto padrísimo, superimportante para toda Latinoamérica y tener la oportunidad de ser parte de la última temporada, del cierre de esa historia que lleva 10 temporadas más los spin-off, es muy importante para mí; fue casi casi que caído del cielo porque fue de un día para otro, me llamaron y me dijeron: ‘Oye, ¿puedes empezar a grabar mañana?’ y les respondí: ‘Sí, va’, así literalmente”.
‘LA NOVELA SIGUE SIENDO LA NOVELA’
Andrés es consciente del impacto de los melodramas en México, simbolizando un producto de exportación masiva que proyectó la imagen del país a nivel mundial.
“La novela sigue siendo la novela y se ve muchísimo por canales abiertos y luego, si la ponen en streaming, se ven muchísimo y se venden para toda Latinoamérica y se venden para el mundo y las traducen en no sé cuántos idiomas”.
Así que trabajar en Papás por conveniencia fue muy especial.
“Estar ahí en Televisa trabajando fue como estar en un lugar que yo veía de niño con mi abuela, por ejemplo. Mi abuela veía telenovelas mexicanas, veía telenovelas de Venezuela que se producían mucho en esas épocas y estar aquí fue padrísimo y no tengo tantas oportunidades en novela, pero siempre la estoy buscando porque es un género que lo conocí aquí y me atrajo muchísimo.

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Próximo proyecto. A Héctor se le verá en Netflix en la película La captura al lado de Poncho Herrera.Me parece que es un gran training (capacitación) para los actores porque grabas muchísimas escenas en el día y me parece que está padrísimo y me la pasé muy bien también”.
Asimismo, le gustaría trabajar más en teatro. “Cuando vine a México, curiosamente, me costó muchísimo entrar en el teatro.
Hice no tanto, pero hice, y lo más importante de teatro que hice en México fue producido por mí mismo cuando hice la de José José, que lo que gané lo iba juntando todo para decir: ‘Me voy a producir mi propio unipersonal para que la gente me conozca trabajando en teatro, porque no tengo la oportunidad’”.
Los espacios frente a las cámaras no los busca solamente en un set; él mismo se ha abierto camino en otras áreas mientras disfruta sus actividades personales. En redes es “el tipo de los asados” y comparte videos culinarios.
“Yo soy el asador de mis amigos. Entonces, un día en un asado me dijeron: ‘Oye, ¿y por qué no empiezas a hacer videos? Te puede ir muy bien y trabajas con marcas y no sé qué’. Y dije: ‘Bueno, vamos a intentarlo’. Y lo empecé y, la verdad, es un aprendizaje en producción. Parece que no, pero lleva su trabajo y ahí es donde uno empieza a dejar de juzgar a la gente que trabaja con sus redes”.