Emanuel Cerda Martínez.
La propuesta de reducir la jornada laboral en México, impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, representa un desafío relevante para el sector productivo, en particular para las micro, pequeñas y medianas empresas, señaló Emanuel Cerda Martínez, gerente de Recursos Humanos México de TUPY en la Región Sureste de Coahuila.
El especialista explicó que esta iniciativa responde a un contexto social y global, ya que la transformación de los esquemas laborales es una tendencia que se observa a nivel internacional, promovida por organismos como la Organización Internacional del Trabajo y adoptada progresivamente en distintos países.
Reconoció que este tipo de reformas suele generar preocupación en el sector empresarial; sin embargo, afirmó que forman parte de un proceso natural de modernización del trabajo, por lo que resulta indispensable anticiparse y evaluar con detalle los efectos que podrían tener en la productividad y la operación de las empresas.
Cerda Martínez precisó que la reducción de la jornada aún no ha sido aprobada de manera definitiva, pues continúa su análisis en el Congreso de la Unión. Añadió que su implementación total está prevista hasta el año 2027, lo que permitirá a las organizaciones planear con tiempo y definir estrategias de adaptación.
Advirtió que el impacto económico será más significativo para las PyMES, debido a su limitada capacidad financiera para absorber incrementos en los costos de producción, mientras que las grandes empresas o aquellas con capital extranjero cuentan con mayores herramientas para enfrentar estos ajustes.
Ante este escenario, consideró importante que los micro y pequeños empresarios aprovechen el avance tecnológico, así como el uso de inteligencia artificial y plataformas digitales, para optimizar procesos, fortalecer sus ventas y mejorar su flujo operativo.
Finalmente, subrayó que la respuesta ante estos cambios no debe centrarse en cierres ni en aumentos inmediatos de costos, sino en el análisis de las alternativas que ofrece la legislación y en la colaboración interna para reorganizar horarios y jornadas laborales, garantizando el cumplimiento de la ley sin afectar de forma significativa los ingresos de los trabajadores.