'La flor está viva y se deshidrata'; Apagones de CFE marchitan las ventas de florerías en La Laguna
La fragilidad de una rosa puede parecer un detalle poético, pero para los floristas de la Comarca Lagunera se ha convertido en un problema económico real.
Los apagones constantes de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) han dejado a las florerías sin la refrigeración necesaria para conservar sus productos en fechas clave, provocando pérdidas que se acumulan justo en los días de mayor venta.
Vidal Bañuelos Estrada, secretario de la Asociación de Florerías en la región, explica que el negocio de las flores depende de un ambiente fresco y húmedo, similar al cuidado que requiere un ser humano.
“La flor está viva, necesita aire fresco y humedad. Cuando se va la luz por horas, se deshidrata y se cae. Eso son pérdidas”, señala.

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No hay reporte de algún establecimiento de La Laguna de Durango que haya adquirido las licencias necesarias para transmitir los partidosEl testimonio refleja lo ocurrido el pasado 10 de mayo, cuando un apagón de seis horas dejó sin aire lavado a su establecimiento.
“La rosa es muy delicada. Si no está en su frescura, se deshidrata y se apaga. Tuve que aplicar productos para rehidratarla, pero no se recupera al cien por ciento”, lamenta.
Las fechas emblemáticas para el sector -14 de febrero, 10 de mayo, 2 de noviembre- se convierten en momentos de tensión. Cada apagón significa riesgo de que la mercancía se pierda en cuestión de horas. Aunque algunas especies como el ave del paraíso, las lilis o los claveles resisten más tiempo, las rosas y gerberas, que son las más demandadas, se marchitan rápidamente sin refrigeración.
El problema no es nuevo, pero los floristas aseguran que este año los cortes de energía han sido más frecuentes que en temporadas anteriores.
“De perdido dos apagones por semana. Los técnicos dicen que los aparatos están sobrecargados y el consumo de aires y climas es muy alto. Pero esto no es exclusivo de Torreón, Gómez o Lerdo, pasa en todo el país”, afirma Bañuelos.
La falta de energía eléctrica no solo afecta la conservación de las flores, también golpea la economía de los negocios familiares que dependen de estas ventas. En un mercado donde la calidad y frescura son determinantes, cada flor caída representa dinero perdido y clientes insatisfechos.
El gremio insiste en que la CFE debe reforzar su infraestructura y garantizar el suministro, especialmente en temporadas de calor extremo.
“Necesitamos que se pongan las pilas. Hay mucho dinero que se gasta en la Comisión y no vemos soluciones. Ojalá nos escuchen”, reclama el representante de las florerías.
Mientras tanto, algunos negocios exploran alternativas como paneles solares o sistemas de respaldo, pero la inversión es alta y no todos pueden asumirla.