Rusia lanzó durante la madrugada de este jueves uno de los mayores ataques contra Kiev desde el inicio de la guerra, con cientos de drones y decenas de misiles que dejaron al menos siete muertos y decenas de heridos, en un nuevo golpe a las ya debilitadas expectativas de una tregua en el conflicto.
Durante varias horas se escucharon sirenas antiaéreas y fuertes explosiones en distintos puntos de la capital ucraniana, mientras miles de personas buscaban refugio en estaciones de metro y refugios subterráneos.
Según la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia disparó 675 drones de ataque y 56 misiles, la mayoría dirigidos contra Kiev.
Las autoridades ucranianas afirmaron haber interceptado gran parte de los proyectiles, aunque reconocieron dificultades para neutralizar los misiles balísticos.
El presidente Volodímir Zelenski informó que unas 20 instalaciones resultaron dañadas, entre ellas viviendas, una escuela, una clínica veterinaria y otras infraestructuras civiles.
Los equipos de rescate recuperaron siete cuerpos de un edificio residencial destruido: tres hombres, tres mujeres y una niña. Además, al menos 45 personas resultaron heridas.
Los ataques alcanzaron las regiones de Odesa, Jersón y Járkov, donde se reportaron nuevos heridos. Zelenski sostuvo que la ofensiva demuestra que Moscú no actúa como un país dispuesto a terminar la guerra.