Asamblea de Expertos nombra a hijo del ayatolá Alí Jameneí como nuevo líder supremo de Irán
La Asamblea de Expertos de Irán nombró este domingo a Mojtaba Jameneí como líder supremo de Irán.
Jameneí era el segundo hijo del ayatolá Alí Jameneí, quien fuera asesinado junto a parte de su familia en su oficina, durante los primeros días del ataque israelí-estadounidense.
La televisora Al Jazeera reportó que Jameneí nunca había contendido por un cargo público u ocupado uno, pero se había mantenido por décadas como una figura influyente por su relación con la Guardia Revolucionaria, el principal cuerpo del Ejército.
A través de una declaración en la televisión estatal, la Asamblea de Expertos pidió a las élites e intelectuales, jurar su apoyo al nuevo líder iraní y mantener la unidad.
Su padre se oponía a los nombramientos por linaje, lo que era mal visto desde que fuera derrocado el Sha de Irán, Reza Pahlavi, quien era apoyado por Estados Unidos, en un golpe que llevó al poder a los ayatolá en 1979.
La agencia turca de noticias Anadolu describió al nuevo líder supremo como una de las figuras más influyentes y menos visibles en el establecimiento político iraní, de 56 años de edad, fue nombrado por la Asamblea de Expertos como la máxima autoridad a nivel religioso y político.
Nacido en septiembre de 1969, Jameneí vio a su padre elevarse como una figura clave en la Revolución Islámica de 1979 que derrocó al sha de Irán, cuyo hijo ha apoyado abiertamente la ofensiva de Israel y Estados Unidos que ha matado a más de mil 300 personas en una semana.
Entre las víctimas se han encontrado estudiantes, profesores, deportistas, así como altos mandos, entre ellos el ayatolá Alí Jameneí, quien fue asesinado junto a su esposa, su hija, su yerno y sobrinos.
Anadolu señaló que Mojtaba estudió jurisprudencia islámica y teología, dos de los requisitos por la Constitución de Irán para ocupar el cargo para el que fue nombrado.
Si bien no ha ocupado cargos en el gobierno, medios internacionales han destacado su figura en eventos oficiales, e incluso habría participado en la cruente guerra contra Irak a finales de la década de 1980.
Tras el asesinato de su padre, Israel declaró que acabaría con cualquier sucesor elegido por el régimen, poniendo una amenaza a la continuidad del gobierno.