Así desplazó el camión a los tranvías en las ciudades de México
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes y el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) ofrecieron en las semanas recientes un curso sobre la historia del transporte en México, recorriendo desde los automóviles al metro y los aviones de pasajeros.
En su sesión 6 se aborda el establecimiento del autobús de pasajeros en el siglo XX, quienes representaron durante décadas la base del transporte de las personas en las ciudades.
El académico Bernardo Navarro Benítez explicó que los tranvías y los camiones vivieron un proceso de disputa luego de la Revolución, con los camioneros teniendo mayor fuerza, primero por el pacto corporativo que se reforzó con una lealtad política a partir de privilegios recibidos del Estado.
Los gobiernos posrevolucionarios les ofrecían refacciones, llantas y gasolina subsidiada, apuntalando los ingresos de los camioneros.
“Los camioneros a base de este pacto se iban expandiendo y su crecimiento era producto del propio desarrollo de la ciudad y las clases medias en ascenso que no tenían coche, en ese entonces, y tenían que usar el camión”.
Desplazando a los tranvías, que durante el Porfiriato tenían una tarifa en la Ciudad de México de 25 centavos, cuando el salario mínimo era de 1 peso, teniendo que gastar una persona medio salario en su ida y regreso.
Navarro Benítez planteó que los tranvías eran vistos como un transporte caro y elegante, lo que le ayudaba a los camiones a ganar terreno.
Con la Segunda Guerra Mundial se justificó la estatización del transporte eléctrico, surgiendo la empresa de Servicios de Transportes Eléctricos, que tiene actualmente el sindicato más viejo de toda América Latina.
Fue con los presidentes Lázaro Cárdenas y Ávila Camacho que los camioneros se fortalecieron, al ser vistos como pueblo y permitir un servicio estratégico en ambos gobiernos, quienes escalaron en el pacto corporativo alcanzando diputaciones, senadurías y manteniendo los privilegios.
Con el desarrollismo mexicano se expandió el autotransporte público, con los camiones dominando el escenario y los tranvías cada vez más en declive. Navarro Benítez destacó que con el PNR y luego con el PRI, los camioneros llegaron a ocupar la dirección del Instituto Mexicano del Seguro Social, el Banco Obrero y manteniendo sus puestos en el Congreso.
El académico destacó que al principio los camioneros de esa época eran gente dueña de su unidad, que la operaba por un turno y luego parientes o choferes; pero comenzó a haber camioneros que eran dueños de concesiones y luego fueron concentrándolas.
En febrero de 1953 se selló el paso de los tranvías en La Laguna, como reportó El Siglo de Torreón en su momento, destacando que durante 53 años sirvieron a la población de Lerdo, Gómez Palacio y Torreón, constituyendo el único medio de transporte entre las tres ciudades.
El cierre de la Cooperativa de Tranviarios se dio por un adeudo de 47 mil pesos con la Nacional de Electricidad.
Antes de ser eléctrico, el servicio de tranvías era movilizado con mulas a finales del siglo XX.