El cierre del ciclo funerario de Nemesio Oseguera Cervantes da cuenta clara de la continuidad de un poder fáctico evidente.
Tal vez la pregunta, tan constante, sobre el destino del Cártel Jalisco de Nueva Generación, tenga una contestación indirecta en lo sucedido desde la entrega oficial de los restos del jefe criminal apodado El Mencho, en la Ciudad de México, hasta la noche dominical de su velorio en el barrio de San Andrés, en Guadalajara, y su posterior sepultura de lunes en un cementerio de esa misma capital.
El área metropolitana de Guadalajara se mantuvo durante domingo y lunes en zozobra debido a los operativos militares y policiacos, por tierra y aire, de vigilancia relacionada con los servicios de velación y enterramiento de quien fue apodado El señor de los gallos. Al velatorio llegó una gran cantidad de arreglos florales sin remitente explícito o con tales indicativos retirados con premura (cinco vehículos de carga fueron utilizados para llevar tales arreglos del velatorio al panteón).
Un ataúd dorado se convirtió en símbolo del poder y de los recursos concentrados en una jornada de duelo familiar y grupal que tuvo una extraordinaria cobertura de vigilancia de las fuerzas armadas oficiales, en prevención, se dijo, de eventuales ataques de grupos adversos al que lleva el nombre del estado en mención.
A fin de cuentas, demostración de fuerza, a tal grado que un estudiante de origen italiano, con vocación de fotógrafo, fue golpeado por personas desconocidas en el panteón del destino final, sin que representantes de las fuerzas gubernamentales, tan presentes, activaran alguna tentativa de aplicación de leyes.
Una jornada fúnebre de marcado contraste con lo que cotidianamente viven centenares de miles de familias que no han podido saber el destino de sus seres queridos ni, obviamente, darles sepultura y quedar en mínima paz aunque no hubiera ninguna justicia. Un lunes de fuerzas castrenses volcadas en evitar algún incidente en el proceso del adiós a Oseguera.
A la hora de cerrar esta columna se mantenían en reunión la presidenta de la República, los jefes políticos de las cámaras legislativas (Ricardo Monreal, de San Lázaro; Ignacio Mier, la continuidad de Adán Augusto en el Senado), y otros miembros del equipo de trabajo de Palacio Nacional. Aún cuando en otras ocasiones se había anunciado que el texto de la iniciativa presidencial de reforma electoral se habría de presentar, las diferencias internas, sobre todo con las directivas de los partidos Verde y del Trabajo han ido posponiendo lo que, se afirmaba anoche, ahora sí llegará a una propuesta definitiva por parte de la presidenta y Morena.
Anoche mismo, el exgobernador de Chiapas y actual coordinador de la bancada Verde en el Senado, Manuel Velasco Coello, afirmó que su partido tiene entre el 90 y 95 por ciento de coincidencias con el proyecto presidencial. Sin embargo, el representante de los intereses de Ricardo Salinas Pliego en tal cámara, Luis Armando Melgar, pretende encabezar una facción dentro del Verde que impida alcanzar la mayoría calificada.
El Partido del Trabajo, a su vez, causó extrañeza explícita en la presidente Sheinbaum a causa del discurso de inusual confrontación sostenido por Alberto Anaya, el jefe político real de dicha formación, quien ha advertido que se sostendrán los votos del PT contra el intento de restauración de un "partido de Estado".
De mantenerse las diferencias internas, la propuesta presidencial no tendrá los votos suficientes y quedará en grado de tentativa. Aunque desde ahora Palacio Nacional advierte del "rechazo" de "la gente" contra los responsables de impedir la citada reforma electoral para mantener sus "privilegios", sobre todo en cuanto a financiamiento de partidos y método para integración de listas de candidaturas plurinominales. ¡Hasta mañana!