Aranceles y otros detalles
China, ¡no pasará!
Control, hasta militar
México está emplazado a seguir cumpliendo con exigencias de Estados Unidos en el terreno comercial y arancelario, para lo cual hoy se realiza una presionada reunión en Palacio Nacional entre la presidenta Sheinbaum y el secretario de Comercio, Howard Lutnick.
Lo comercial y arancelario es un instrumento de chantaje para reforzar otros tópicos: el combate a la parte no estadounidense (es decir, solo la mexicana) del tráfico de drogas (cada vez más alineado el aparato militar y policiaco mexicano a las decisiones de la Casa Blanca y el Pentágono, con los drones y los mecanismos antidrones como avioncitos de Troya, no tripulados); y la inserción de México como pieza de obligatoria participación en los esquemas de seguridad nacional continental que Washington diseña para su propia protección y conveniencia y que incluyen el rechazo e incluso expulsión de factores internacionales, como los chinos, conforme al explícito proyecto Donroe de “América para los gringos”.
Lutnick llega, según publicó el diario digital Político (que llega a tener eventuales ediciones impresas), “con el comercio de Canadá en crisis” (justamente por razones arancelarias) y en específico “para discutir los aranceles estadounidenses sobre automóviles y metales mexicanos” (https://goo.su/xRMUrP). Llega, añade una vocecilla astillada que ni aranceles tiene, un día después que el secretario mexicano de hacienda, Édgar Amador, ha estimado, al entregar el Paquete Económico 2027 al Congreso de la Unión, que la economía mexicana podría crecer entre 1.5 y 2.5 por ciento en términos reales a lo largo de 2027.
Según las fuentes anónimas de Político, “se han logrado avances sustanciales en muchos de los aspectos que Estados Unidos desea”. Por ejemplo, la propuesta presidencial mexicana al Congreso para imponer un mecanismo de control de inversiones extranjeras, que, en los hechos, impediría a adversarios de Estados Unidos invertir e instalarse en México.
Ciertamente, la presidenta de México envió, al inicio del presente periodo de sesiones del Congreso de la Unión, una iniciativa de reformas a la Ley de Inversión Extranjera para cuidar que siempre tengan mayoría los accionistas mexicanos de ciertas empresas de corte “estratégico”, por ejemplo, las relacionadas con infraestructura crítica, tecnologías del futuro o productos de doble uso.
Los nuevos filtros regulatorios, acordes con el interés de Estados Unidos, se centrarían en los rubros de energía, telecomunicaciones, transporte, sanidad, minería, almacenamiento de datos y sistemas digitales; en inteligencia Artificial (IA), semiconductores, robótica, ciberseguridad, tecnología cuántica y nuclear, nanotecnología y biotecnología y en terrenos colindantes con instalaciones gubernamentales o militares sensibles.
Para dichos fines, la Comisión Nacional de Inversión Extranjera agregará, con derecho de voz y voto, a los titulares de las secretarías de la Defensa Nacional, de Marina y de Seguridad y Protección Ciudadana, y, con derecho a voz, pero sin voto, al Centro Nacional de Inteligencia, la Fiscalía General de la República y la Unidad de Inteligencia Financiera.
¡Bienvenido, secretario Lutnick! Astillas: Adriana Dávila Fernández aún es panista. Fue diputada federal, senadora y dos veces candidata a gobernar Tlaxcala y, ahora, ha renunciado a la Comisión Permanente del Consejo Nacional blanquiazul porque considera que la gestión de Jorge Romero es incongruente, falta de rumbo y simuladora. Con una militancia de treinta años en su partido, que pronto podría llegar a su fin, asegura: “algo que hemos cometido el error en Acción Nacional es pensar que para combatir aMorena y sacar aMorena, como en sumomento al PRI, tenemos que aliarnos con todos aquellos personajes impresentables (...) El PAN debe recuperar esa identidad que le hizo ser oposición y que le hizo ser muy buen gobierno (...) Estamos queriendo competir con propuestas que tienen más un toque electoral que un toque de identidad y de mejora de la política pública” (https://goo.su/AXdkLBm )...
¡Hasta mañana