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El reporte de Oppenheimer

¿Atacará Trump a los cárteles en México?

ANDRÉS OPPENHEIMER

Hay muchas especulaciones sobre si el presidente Trump, envalentonado por la captura del exdictador venezolano Nicolás Maduro, cumplirá con su amenaza de atacar a los cárteles en México.

Si me hubieran preguntado hace dos semanas, hubiera dicho que probablemente eso no iba a pasar, y que era una bravuconada más de Trump. Pero después de la captura de Maduro, no estoy tan seguro.

Hay tres hechos posteriores a la operación militar de Estados Unidos en Venezuela que elevan las posibilidades de una acción contra México.

Primero, Trump dijo en una entrevista con Fox News el jueves pasado que Estados Unidos comenzaría a atacar "en tierra" a los cárteles, especialmente los de México. Trump había hecho amenazas parecidas varias veces antes, pero tras el ataque a Venezuela sus palabras están siendo tomadas más en serio por funcionarios en ambos lados de la frontera.

Segundo, horas después del ataque a Venezuela, cuando la presidenta mexicana publicó en sus redes sociales un fragmento de la Carta de las Naciones Unidas que condena el uso de la fuerza contra la soberanía de otros países, el Gobierno de Trump no se quedó callado.

La Casa Blanca respondió con un video de Trump diciendo en una entrevista televisiva que Sheinbaum era "una buena mujer, pero los cárteles controlan México". Era una sutil mezcla de reproche y amenaza a México.

Tercero, la acusación contra Maduro en el Tribunal de Nueva York menciona a México nada menos que 25 veces, lo que podría darle a Trump un pretexto legal para bombardear un laboratorio de cocaína en México.

La acusación de los fiscales estadounidenses contra Maduro por narcoterrorismo sostiene que el exdictador trabajaba con el Cártel de Sinaloa para enviar cocaína a Estados Unidos a través de México. También afirma que Maduro facilitó el traslado de dinero del narcotráfico a Venezuela desde México.

Ahora, el Gobierno de México está en una encrucijada: si sigue criticando la captura de Maduro, o envía más petróleo a Cuba, se arriesga a que Trump le aumente los aranceles o endurezca su postura en la renegociación del Acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC), que deberá realizarse este año.

El lunes, Trump y Sheinbaum conversaron por teléfono, y la presidenta de México afirmó posteriormente que no habrá una intervención estadounidense en suelo mexicano. Sheinbaum dijo en sus redes sociales que "tuvimos una muy buena conversación", y luego agregó en su conferencia de prensa que la plática había tenido lugar "en un tono muy amable".

Respecto a una posible intervención contra cárteles, Sheinbaum dijo que "fue en el tono de 'si ustedes quieren que los ayudemos más con nuestras fuerzas en México', le dije que varias veces le he comentado que eso no está sobre la mesa, pero seguimos colaborando en el marco de la soberanía".

Las declaraciones de Sheinbaum fueron parecidas a las que había hecho después de otras conversaciones telefónicas anteriores con Trump, que no impidieron que el presidente estadounidense reiterara sus amenazas de atacar a los cárteles en suelo mexicano. No creo que esta vez sea diferente.

Considerando que México no puede permitirse una ruptura frontal con Washington, el destino de más del 80% de sus exportaciones, lo más probable es que si Trump insiste en lanzar un ataque terrestre o aéreo en México, ambos Gobiernos lleguen a un acuerdo para disfrazarlo de otra cosa.

Sheinbaum lo presentaría como una operación conjunta, o - más probable aún - una acción militar de México con apoyo de Estados Unidos. Y Trump cantaría victoria, como lo hizo tras su bombardeo del centro de enriquecimiento de uranio en Irán, aunque un bombazo contra un laboratorio de cocaína o la captura de algún capo del narcotráfico no haga mucho para reducir el flujo de drogas a Estados Unidos.

Lamentablemente, casi nadie en Washington está hablando del problema de fondo: con o sin un ataque de Trump a los cárteles en México, el flujo de cocaína y fentanilo seguirá igual mientras haya un gran mercado de consumidores de drogas en Estados Unidos. Si Trump no toma medidas para reducir el consumo de drogas en su país con programas de prevención y tratamientos para drogadictos, todo esto seguirá siendo un gran teatro político para ganar votos.

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