Espectáculos PELICULAS Conciertos Carlos Miguel

COLUMNA

Atrapado en los 70’s: 60, 40 y 20: El rock alternativo entre compas

Tres amigos de diferentes edades con algo en común: la pasión por la música

(Especial)

(Especial)

SAÚL GARCÍA (PACHOLE)
SAÚL GARCÍA (PACHOLE)

Platicando entre tiempos de radio con mis amigos Tavo Zarco y Samir Reyes —quienes tienen su programa de rock en Radio Torreón los martes a las 8:00 pm—, nos dimos cuenta de que, a pesar de las distancias generacionales entre nosotros (60, 40 y 20 años), compartimos gustos muy similares. Coincidimos plenamente en uno solo: el rock alternativo, ese fenómeno que cada quien mira desde su propia perspectiva de tiempo.

El rock alternativo surgió como un género underground que se liberó de las cadenas comerciales; de esas fórmulas corporativas que dictaban en los ochenta cómo debía hacerse la música para la radio o MTV. Aquellos grupos pioneros buscaban libertades creativas y artísticas alejadas del mainstream convencional. No hay una fecha establecida que podamos definir como el comienzo de esta era, pero es un movimiento que nació del post-punk y del new wave entre grupos universitarios y fue adoptado después por grupos ya consagrados, pero independientes.

Entre las primeras estaciones de radio dedicadas exclusivamente al rock alternativo destaca 91X, que desde 1983 adaptó esa categoría y que transmite desde Tijuana, Baja California, en inglés, para toda el área de San Diego, California.

Para alguien como yo, que venía de escuchar contumazmente la radio de los sesenta, setenta y ochenta en mi infancia y juventud, encontrarnos de pronto por cuestiones personales en la urbe de San Diego fue un shock cultural absoluto. Con los audífonos puestos y el Walkman colgado, me dediqué a buscar opciones en la radio en inglés como niño con juguete nuevo.

Venir de la Comarca Lagunera con su oferta de doce estaciones de amplitud modulada (AM) y apenas dos de frecuencia modulada (FM), y toparme de golpe con un cuadrante de FM saturado de opciones y géneros variados, era algo único y todo un banquete auditivo para explorar. Al principio, entre todo ese mar de diales, me topé con 101 KGB FM, una estación dedicada al Classic Rock, y me dije: “¡Aquí me quedo!”. Pero luego, de pronto, al buscar otras opciones en el sintonizador, me topé con la susodicha 91X y fue un verdadero flechazo a primera vista. Aquello que me cautivó no fue un ruido improvisado, sino una propuesta artística totalmente renovada: texturas instrumentales densas, atmósferas oníricas y un manejo del espacio y del silencio que la radio comercial convencional simplemente ignoraba.

Lo fascinante de 91X en esa ventana de tiempo entre 1989 y 1992 era su enorme riqueza de subgéneros. No se encasillaban: en su programación diaria convivían el reggae bailable de Sublime, el rock-funk de los Red Hot Chili Peppers, el hip-hop alternativo de los Beastie Boys y un pop-rock sofisticado de INXS o Duran Duran, cruzado por la melancolía del dream pop de Mazzy Star y la crudeza del naciente sonido de Seattle con Nirvana y Pearl Jam. Aquello no tenía la perfección plástica del pop comercial de los ochenta, sino toda la crudeza y autenticidad de grandes intérpretes. Fue un golpe directo a mi forma de sentir la música de otra manera y desató una guerra interna de gustos dentro de mí: ¿me quedaba con el Classic Rock o me renovaba por completo con el alternativo? A mis 24 años, era una difícil decisión.

Tratar de ligar los setentas con el rock alternativo es como reunificar todas mis etapas como radioescucha contumaz; es algo difícil de explicar cómo cada época ha tenido sus rebeldías, sus modas, sus gritos, sus adelantos técnicos, sus exigencias artísticas y comerciales. A veces, para que un grupo desarrolle todo su potencial, necesita quitarse esos grilletes, necesita libertad para decir lo que le sale del corazón, gritar, llorar, protestar, desgarrarse en el activismo artístico mundial. No necesitas ser músico profesional para poder hacer música; el rock alternativo es la muestra: puedes tocar algo con un minimalismo profundo, usar la voz como un hilo de vulnerabilidad desnuda y gritar tu verdad al mundo. No sé qué rumbo hubiera tomado mi gusto musical sin haber estado en San Diego en ese tiempo precisamente; quizá ahora no estaría hablando de esto. Esa es la verdadera magia de la radio. Como decía el buen Tavo Zarco, la radio sigue vigente y transformándose, renovándose; no es lo mismo poner una playlist establecida en Spotify que escuchar la radio. La radio tiene esa magia que te sorprende todavía, te cautiva, te envuelve; de eso se trata y nadie le ha quitado su lugar.

Tavo Zarco y Samir Reyes, que me acompañan en los controles en el programa “Atrapado en los 70s”, conocen bien mis gustos y nos hemos encontrado bien, a pesar de nuestras distintas edades y de haber vivido y sentido de diferente forma y perspectiva el rock. Ellos forman una dupla radial genial en su programa de los martes; a diferencia de mí, hablan de forma fluida los distintos comentarios que se puedan decir al presentar las canciones. Lo hacen de una forma que pareciera que estás entre amigos platicando. Pues bien, este martes estaremos presentando el tema de “60, 40 y 20: El rock alternativo desde su perspectiva”, hablaremos entre compas de una música que nos marcó de por vida por siempre en Radio Torreón.

Contacto: saulgarciamtz@hotmail.com         

⏰

Leer más de Espectáculos

Escrito en: Atrapado en los 70 setentas radio locutor

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Espectáculos

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

(Especial)

Clasificados

ID: 2520398

elsiglo.mx