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Atrapado en los 70’s

Prisencolinensinainciusol 

Atrapado en los 70’s

Atrapado en los 70’s

SAÚL GARCÍA (PACHOLE)

Radioescucha contumaz de los 70s

De jóvenes nos gustaba la música en inglés sin saber lo que en realidad decía. Es común disfrutar la música sin entender la letra —más de lo que creemos—, enfocándonos en la melodía, el ritmo y la voz.

Entonces, disfrutamos la música por cómo suena, no por lo que dice; simplemente nos dejamos llevar por la melodía y el sentimiento que transmite, percibiendo la voz solo como un instrumento más.

En los setenta no había internet; por lo tanto, no había forma de saber inmediatamente la letra, así que descubrir el significado era una especie de investigación detectivesca de método físico y de mucha paciencia.

Algunos que teníamos los discos de vinilo (LP) y casetes, con suerte, encontrábamos las letras impresas en una funda especial o en la contracarátula, pero no todos los álbumes las traían.

Existían los cancioneros: revistas que traían las letras de las canciones de moda, pero a veces la transcripción no coincidía exactamente con lo que escuchábamos. Otro método común era grabar la canción de la radio para reproducirla en pausas e ir escribiendo lo que se entendía; era un proceso que podía llevar más de una hora para una canción de dos minutos.

Algunos locutores como Homero Contreras Reina, de la XERS La Divertida 1380, se tomaban el tiempo de traducir o explicar de qué trataba la canción. Este fenómeno no era exclusivo de México; pasaba en todos los países donde no se hablara inglés, llámese Francia, Alemania, Brasil o España.

Hay canciones que siempre recordábamos y asociábamos con algún sentimiento que nos provocaban, dándole nosotros mismos un significado que ahora, con internet, nos damos cuenta de que en realidad decía algo totalmente distinto; o algunos casos incluso en los que no le hallamos significado ni aunque tengamos la traducción al español.

En esa época, nuestra relación con la música era más sensorial que intelectual. Al no tener la barrera del significado, se convertía en una experiencia de sonido puro.

Sin entender las palabras, procesábamos la voz de un Freddie Mercury, un Robert Plant o un Mick Jagger como si fuera un instrumento más en la melodía; la voz nos transmitía una intención emocional como tristeza, euforia o rebeldía sin necesidad de saber la traducción.

No necesitábamos saber lo que decía “Stairway to Heaven” para sentirla. Al no saber la letra, uno mismo le daba el significado de lo que “trataba”, relacionándolo con lo que sentíamos o nos hacía sentir en el momento.

En los 70, cuando surgió el rock psicodélico, la música disco o el funk, lo más importante era el beat, y si te hacía bailar, el mensaje no era tan relevante. Disfrutar la música pura es una conexión entre lo que escuchas y tu estado de ánimo.

Los aguafiestas nos criticaban y decían: “¿Para qué escuchas eso si no entiendes lo que dice?”, pero se perdían de temazos internacionales solo por no ser en español. Al final de cuentas, hubo muchas canciones que, sin saber lo que decían, nos encantaban.

El inglés es un idioma muy maleable; es más fácil encajar letras en ritmos rápidos o complejos sin sonar forzadas; encaja perfecto en todos los ritmos y géneros musicales.

Como ejemplo de esto, en 1972 el italiano Adriano Celentano hizo un experimento magistral: lanzó «Prisencolinensinainciusol», una canción compuesta por sonidos que imitaban el inglés pero que en realidad no decían absolutamente nada, eran puras sílabas inventadas. Lo increíble fue que la gente no se daba cuenta y el tema se convirtió en un éxito total, demostrando que el ritmo y la fonética nos bastaban para conectar.

Ahora, a la distancia y en tiempos actuales donde tenemos la facilidad de saber con un solo clic lo que dice la letra, a veces nos damos cuenta de que la traducción de un tema que amábamos no era precisamente lo que pensábamos.

A veces era más simple de lo que creíamos y pensamos: “¿En serio decía eso?”. Así que no entender la letra nos protegía de mensajes cursis o muy complicados; la letra sencillamente nos entraba por el sistema nervioso, la escuchábamos con el corazón y con los pies.

Contacto: saulgarciamtz@hotmail.com

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